Algo comienza y algo termina

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Rodolfo había tenido razón, al final del día te había ayudado. El tiempo se había terminado y aún faltaban un par de vehículos pero el sol ya se había ocultado y en el cielo se podía ver un hermoso paisaje estrellado.

Se encaminó hacia donde te encontrabas, sentada en el suelo después de haber terminado de limpiar otro de esos vehículos.

Tu cubeta estaba nuevamente vacía, el trapo que utilizaste había perdido totalmente su color y ahora lucía ennegrecido. En cuanto a ti, tu ropa hacía mucho tiempo se había humedecido, quizá no se notaba tanto en tu pantalón tipo cargo, pero en tu blusa de tirantes si, al ser de tela más delgada y ajustada al encontrarse ahora mojada se pegaba mucho más a tu piel.

Él te miraba desde arriba, en un principio quería bromear sobre tu estado actual, pero en cuanto te vio de cerca, cambió totalmente de parecer.

Y es que la escena en sí la encontraba sumamente sugerente.

Tu cabello húmedo, quizá por el agua que utilizaste o por el mismo sudor, provocaba que algunos de los mechones de tu cabello se pegaran a tu frente y cuello. Gotas resbalaban desde tu cuello bajando desde la clavícula hasta perderse en el inicio del escote de tu blusa.

Que lo miraras desde abajo con tu mirada cansada y respiración algo agitada solo alimentaba más su imaginación.

-¿Alejandro? - Tu voz lo trajo de regreso a la realidad.

Recordó en ese momento el motivo de su presencia, y te extendió aquel plato que tenía en sus manos, retiró la tapa que protegía el contenido, pudiendo observar así que se trataba de comida.

-Suficiente por hoy-

-¿Se compadece de mi, "Coronel"?- una sonrisa se formó en tus labios.

-No quiero que te desmayes-

-Después sería un problema cargarme de regreso a la base, ¿No? jajaja -

-No tengo ningún problema con ser quien te cargue hasta la cama - Había vuelto a usar ese tono coqueto que secretamente te gustaba.

-Cuidado Alejandro, un día te puedo tomar la palabra jaja - Te animaste a responderle con el mismo tono.

-Cuando gustes -

Inesperadamente Alejandro tomó asiento a tu lado, mientras tu probabas bocado por primera vez en horas, él había decidido hacerte compañía. Quizá no era el lugar más cómodo pero tenían una hermosa vista.

-Nunca había tenido una cena a la luz de las estrellas - Tu mirada estaba perdida en ver la cantidad de luces en el cielo, se veían tan pequeñas desde tu perspectiva.

-Siempre hay una primera vez- Alejandro en cambio estaba más interesado en observarte a ti, admirando tu perfil - Y podría haber más -

-Eso sonaría como una cita - mientras decías aquello habías girado tu vista hacia el.

-Tengamos una, después de la misión-

Estabas sin palabras, él hablaba completamente en serio. No recordabas cuando fue la última vez que alguien te invito a tener una cita. En el pasado y aun en el presente, no te considerabas especialmente hermosa. Nunca fuiste ese tipo de mujer que destacaba y tenía una fila de pretendientes detrás suyo.

Y ahora, tenías a un hombre del calibre de Alejandro proponiéndote una.

-Me encantaría - Si habías decidido comenzar de nuevo, este sería el punto de partida.


—000—


Decidió seguir el consejo de Soap y hablar con Urban, quería dejar las cosas en claro de una vez.

La mujer había aceptado sin siquiera pensarlo el verse en privado con él, aunque claro, desconocía el motivo por el cual tan repentinamente le había pedido aquello.

-No nos haré perder el tiempo, iré directo al grano - Su voz como de costumbre se mantenía en tono tan neutral.

-¿Qué sucede? - Tenía un mal presentimiento.

-Urban, debes parar. Detén cualquier intento por acercarte a mi. No correspondo lo que sientes - Su mirada cansada miraba directamente a la mujer delante suyo.

-Pero lo hacías... no hace mucho tiempo -

-Tu lo has dicho, lo "hacía" -

-¿Por qué?-

-¿Que?-

-Esto ¿Por que justo ahora me lo dices? -

-Porque es necesario, para ambos -

-Para ti, querrás decir - Se podía percibir un tono de molestia en su voz - ¿Quién es? -

-No necesitas saber nada más - Fue tajante.

-El tiempo me lo dirá... Supongo es mi karma, por no haber sabido aprovechar mi oportunidad, cuando me querías -

-Las cosas cambian, nosotros lo hacemos -

-Ahora tengo curiosidad por conocer a esa mujer que te atrapo - Intentaba sonar normal pero era evidente que estaba triste - Que envidia...-

No respondió nada.

No estaba listo para revelar tu identidad a nadie mas, bastante tenía con qué Soap lo supiera, con él ya le parecían demasiadas personas.


—000—


Como todo un caballero te acompaño hasta la puerta de tu habitación, no había intenciones ocultas, simplemente quería pasar tiempo contigo.

Tu solo podías sentirte como toda una colegiala, Alejandro te provocaba esa sensación de tener mariposas en el estómago ¿Cuándo fue la última vez que habías experimentado eso?

-Que pase buenas noches, señorita - tomó con suma delicadeza una de tus manos solo para llevarla hasta la altura de sus labios y depositar un beso en el dorso de la misma.

Espero pacientemente a que entraras a tu habitación para luego poder retirarse luciendo una amplia sonrisa. 

Una vez que cerraste la puerta te recargaste sobre la misma, llevaste tus manos hasta tu rostro para tratar de ocultarlo, estabas completamente sonrojada.

¿Cómo podía actuar así Alejandro sin sonrojarse en el proceso?

Entonces, ¿Así es como se siente cuando eres correspondido... ?

Después de mucho tiempo por fin comenzabas a sentirte feliz, las cosas estaban marchando bien y ese peso con el que habías estado cargado estaba comenzando a desaparecer.

 -Voy a tener una cita... con Alejandro-

Ni tú misma te lo terminabas de creer, de verdad él estaba interesado en ti, lo demostraba sin problemas, lo insinuaba.

Ahora tu única preocupación sería el prepararte para ese momento. Era una ocasión muy especial y querías estar a la altura del momento. Suponiendo que Alejandro te permitiera volver a la ciudad, aprovecharías para poder visitar alguna de las tiendas de ropa. 

Last ChanceHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora