Capítulo 8 "La adivina"

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Estábamos un poco nerviosas por lo que habían anunciado anteriormente de los motores. Mientras aterrizábamos, estaba mirando por la ventanilla triste ya que veía "Francia", no Barcelona. La verdad que estaba desanimada pero bueno, el capitán nos había dicho que llegaremos, solo que un poco más tarde de lo esperado.

Después de la media hora más larga del mundo, conseguimos aterrizar. Lina y yo nos bajamos tristes del avión. Aterrizamos en un sitio extraño, no era un aeropuerto. Era como un viejo descampado donde solo y únicamente se veía un gran edificio elegante y alto con unas letras que indicaban que era un hotel.

Bajamos todos los pasajeros cuidadosamente por las escaleras y el capitán nos reunió a todos para contarnos cómo llegaríamos a Barcelona:

- Buenas tardes pasajeros, antes de todo, disculparnos otra vez por este inconveniente. Ha habido unos fallos en los motores que no nos han permitido continuar este vuelo. Creemos que ha sido a causa de la tormenta, pero todavía tenemos que investigar un poco más el motivo del fallo. Estamos en este descampado porque el aeropuerto estaba lleno y tendríamos que esperar sobrevolándolo durante al menos dos horas, cosa que nuestros motores no serían capaces de hacer, por lo que hemos aterrizado aquí. Nos alojaremos en el hotel que veis allí al fondo, todos los gastos están pagados por las molestias. Y por último, quiero anunciarles que saldremos de vuelta a Barcelona en aproximadamente una semana, por este entonces, el avión ya estará en perfecto estado. Todos vuestros hoteles y planes serán avisados para que no perdáis este dinero y sean pospuestos. Gracias a todos por su atención y esperemos que tengan una buena estancia durante este plazo de tiempo. - luego repitió esta misma información en inglés.

Lina y yo al escuchar lo de una semana nos quedamos en blanco. No teníamos todo ese tiempo. Estábamos en un descampado, en Francia, con un montón de turistas, sin apenas ropa y sin tiempo.

- Madre mía, la situación no podría empeorar más - le dije a Lina.

En ese momento, sentí que algo un tanto caliente y viscoso me caía sobre el hombro manchándome la camiseta y unos cuantos mechones de pelo. Me acababa de cagar un pájaro.

- Sí, si podía empeorar más - me dijo Lina. - pareces adivina - bromeó para animar un poco la situación. (Spoiler: no lo consiguió)

Toda la gente se veía feliz menos nosotras. A ver, era normal, iban de viaje a España y le habían alargado sus vacaciones una semana pasando un tiempo en Francia en un hotel que parecía bastante lujoso y con todo pagado. Yo también estaría feliz si estuviese en su misma situación, pero no era el caso. Nosotras estábamos en Francia, sin padres y sin tiempo. Teníamos que volver el lunes a medio día y ya era viernes por la tarde noche.

Aproveche cuando el capitán estaba repitiendo la misma información en inglés para llamar a mis padres:

Ring, ring... 📞📞📞

- ¡Hola cariño! - escuché al otro lado del teléfono.

- ¡Hola mamá! ¿Habéis visto mi nota? - le pregunté.

- Sí, la hemos visto, y de eso mismo te queríamos hablar pero no habíamos encontrado la ocasión para llamarte. - me dijo mi madre.

En ese momento trague saliva, no sabía lo que me iba a decir. Ahora mismo me hubiese venido bien volver a ser adivina pero con mi madre era imposible. Era muy difícil saber si estaba enfadada o feliz. ¡Lo camuflaba muy bien!

- Yo también he intentado llamaros, perdona por no haberos avisado antes. Es que justo esa noche hablé con Lina y me acordé del trabajo, por lo que me fui de inmediato a su casa. - le dije a mi madre intentando acabar la conversación lo antes posible.

Persiguiendo mi sueño // Pablo GaviDonde viven las historias. Descúbrelo ahora