"EL CAMBIO INESPERADO"
El cambio es necesario cuando lo que se tiene ya no es suficiente, ya no funciona, ya no ayuda. Dejar atrás lo que solía ser es complicado y abrir puertas a lo desconocido también lo es.
Constantemente estamos evolucionando, incluso si no es visible, pues se debe a una fuerza natural que nos impulsa a convertirnos en otras versiones con la necesidad de adaptarnos.
Estoy afuera de la gran puerta del Salón de Fiestas ubicado al final del ala este del tercer piso, pues únicamente Los Halcones tenemos permitido ingresar por esta entrada. Me debato entre hacerlo de una vez o esperar un momento más. No sé por qué me tiene tan nerviosa esta celebración. Acomodo de forma repetitiva mi abrigo negro de piel sintética para calmar mi inquietud, el cual me ayuda a cubrirme del frío invernal.
Retoco mi cabello recogido como si no supiera que está en perfecto estado, acomodo el dije de mi collar de mariposa como si no estuviera en el centro y echo un último vistazo a mi largo vestido de color vino con escote de corazón, como si no se ajustara a mi cuerpo.
Abro las dos hojas de madera y el ambiente festivo y musical me embiste de pies a cabeza dándome la bienvenida. Una orquesta sinfónica toca una melodía en el escenario al fondo. En verdad es enorme para que toda esta gente quepa, tomando en cuenta que quienes vivimos en la mansión no somos los únicos invitados.
Todo luce lustroso y cada uno de los presentes está vistiendo de gala. Estoy anonadada, parece una escena sacada de un cuento de hadas donde el hechizo cae cuando me percato de que se trata de la misma organización.
Estar aquí sí es una obligación, ya que en la mañana Rosie me llevó este vestido porque Alexis estaba ordenando que yo usara un atuendo decente, pero me tranquilizó saber que fue elección de ella y no de él. Debo admitir que es hermoso, sin embargo, para lucirlo siempre se debe tener una actitud positiva y estar en un lugar donde el crimen ronda entre rostros, no me hace sentir así.
«Puedes aprender a ser como ellos», me mencionó el jefe cuando me lo topé en la comida, haciendo referencia a que debo socializar con los invitados intencionalmente.
Jamás había estado presente en una celebración tan llena de lujos y por supuesto, de pecados. Esta vida es una persistente cercanía a la realeza indigna. Lo puedo reconocer y por ello sentir el deseo de huir cada vez que despierto, aunque el miedo a morir y a poner en peligro a quienes amo es más poderoso.
―¡Acá, Madison! ―apenas consigo escuchar la voz de Malik mientras camino en medio de la amplia pista de baile.
Veo alrededor del salón las mesas redondas para dos, cada una de ellas ya ocupadas y frente al escenario hay una sala VIP con sillones de piel negra donde están la mayoría de Los Halcones. Aún no consigo encontrar a Oliver, no obstante, me aproximo a donde están sentados Malik y Rosie.
―¡Maravillosa! ¡Deslumbrante! ―me elogia Malik.
―Gracias ―digo sonrojada―. Te queda bien ese suéter blanco con cuello de cisne en un blazer gris.
―Y yo creyendo que no se iba a notar el pequeño cambio que hice sin dejar de ser yo mismo. ¡Hoy me pueden decir Malik Dahl! ―Se ajusta el blazer con galantería―. ¿Qué tal? ―Intenta seducirme con su mirada.
―Perfecto, señor Malik Dahl.
―Todo te queda bien, mi niña. ―Me recibe Rosie con un abrazo.
―¡Usted se ve encantadora en ese vestido negro brilloso! ―respondo sentándome a su lado―. Resalta sus rizos rojizos.
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PLAN DE ESCAPE
De TodoMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
