"LA DISTRACCIÓN DEL DESTINO"
Es muy fácil recurrir a cualquier distracción cuando no queremos poner atención al problema que nos acecha, ya que si lo hacemos nos arriesgamos a no ser capaces de salir de él.
No nos concentramos en preocuparnos ni mucho menos en ocuparnos debido a que ignorar es menos doloroso que aceptar que algo no anda bien con nosotros.
¿Alguna vez has tenido la necesidad de solventar con alcohol lo que estás sintiendo? Primero observaba el bar desde la parte más alejada del jardín, luego empecé a acercarme y enseguida me retiraba antes de siquiera entrar. Ahora estoy en el punto donde sostengo una de las botellas en mi mano. No soy ajena a este tipo de bebidas, es solo que no había requerido de lo que esta fachada de madera contenía dentro.
Gracias a la luz solar que se asoma a través de las ventanas descubiertas, echo un vistazo alrededor encontrándome sola en medio de un par de mesas y sillas rusticas. Quien sea que haya decidido ponerlo al exterior, pensó demasiado bien en que sería mejor mantener aparte un posible escándalo causado por dichas sustancias.
Seguimos sin saber nada sobre Paul. Ese idiota continúa suelto, disfrutando de una vida que no merece mientras yo estoy aquí apenas soportando despertar. Han sido días pesados.
Probablemente busco calmar ese desespero y esa impotencia con la mínima inconsciencia que deja embriagarte. Estoy al tanto de que no es sano, pero la tentación no se va. Quizás con un poco sea suficiente. Lo único que quiero es sentirme en paz aunque sea por unos cortos minutos.
Debatiéndome entre hacerlo o no, la comodidad de mi soledad se esfuma justo en el momento en que Tyler ingresa casi cayéndose. Alza la cabeza y se detiene de forma abrupta en la puerta cuando se da cuenta de mi presencia. Yo ruedo los ojos sabiendo lo que se avecina por no sé qué cantidad de veces.
—No esperaba verte aquí, Bella Durmiente. —Su mirada viaja de mis ojos a la botella en mi mano.
«Esa es mi señal: no debo terminar como él».
—Y yo no quería verte aquí. —Pongo la botella en la mesa que está a mi lado.
—Eso no es verdad. Sabes que me la paso más tiempo en este lugar que en cualquier otro.
—Bueno, confiaba en que por lo menos tanto líquido te sacara por necesidad fisiológica por un considerable tiempo.
La cierto es que en mi mente no estaba puesta la idea de él acudiendo a este lugar, pues yo tenía un propósito opuesto. Hasta que lo vi entrar fue que recordé que existe en la mansión. Me resultaba irrelevante.
—Tú y yo no somos tan diferentes —Camina, pero no queda lo suficiente cerca de mí—, lo único diferente que tenemos es que yo caigo en la tentación y tú dejas que te coma viva.
—¡Por supuesto que somos distintos porque yo no permito que me controle!
—¿Ah, sí? Dime, ¿cuánto control tienes sobre tus pensamientos, tus sentimientos y tu cuerpo después de lo de los Cohen?
En cuanto el enojo me domina, siento cómo mis párpados superiores se elevan. Este tipejo no presenta ni una pizca de empatía. Realmente hay personas que nunca cambian, ni siquiera cuando han experimentado algo fuerte.
Si no sabe lidiar con sus propias emociones menos sabrá hacerlo con los de un tercero, pero me hierve la piel que no se note aunque sea un mínimo esfuerzo de su parte por intentar darse cuenta de que sus acciones causan daños. Su psicopatía ha rebasado límites.
ESTÁS LEYENDO
PLAN DE ESCAPE
CasualeMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
