"LA CULPA FAMILIAR"
Alguien debería cambiar el significado oficial de la palabra "familia", pues perdió su valor en el momento donde la falta de respeto entre sus miembros se hizo presente.
La familia va más allá de un lazo sanguíneo, de un parentesco o de un proceso legal. La familia es sinónimo de lealtad, protección, amor, felicidad y respeto. Alguien que no cumple con estos valores, carece de sentido familiar.
Me encuentro de pie frente al tocador retirando la última parte de la peluca mientras las luces blancas alrededor del espejo son lo único que iluminan la habitación entera. En realidad, no siento mucha energía en este instante. Me siento agotada en todos los aspectos. Solo quiero sentirme cómoda y prepararme para descansar.
A través del reflejo puedo ver que Oliver sigue detrás de mí, sentado sobre la orilla de la cama, sin dejar de observarme. Es como si tuviera miedo de que pudiera pasarme algo más grave de lo que ya sucedió esta noche.
Ambos continuamos con nuestros vestuarios para el caso. Él en su traje con el nudo de la corbata deshecho y yo con su saco negro sobrepuesto en mis hombros. Pareciera que no existe el tiempo para preocuparnos por cambiar la ropa que llevamos puesta.
El silencio es mortal cuando los pensamientos amenazan con una salida que tú mismo no les quieres dar, así que dejo mi peluca en el tocador y me dirijo hacia él tomando asiento a su lado para hacerle frente a lo que he estado callando desde que abordamos el carro hasta llegar a la mansión.
―¿Cómo es posible que la persona que una vez me dijo que me amaba más que nada en el mundo sea la misma que me hizo más daño que cualquier otra?
Levanto mi mirada y veo su rostro compungirse tras escuchar uno de los tantos pensamientos que me están torturando en busca de sentido común, en busca de respuestas y coherencia.
―A pesar de lo que me hizo, me siento mal por haberlo insultado. ―Una pequeña risa se asoma, pero pronto pasa a ser sollozo.
―Eso es porque te estás aferrando a una versión de él que ya no existe, la versión que se merecía el amor y el respeto que le tenías.
―¿Cómo es posible que no me diera cuenta de que la muerte de mi mamá sí lo cambió más de lo que pensé?
―Madison, tú no eras responsable de sanar el dolor de tu padre. Su vicio no es tu culpa.
―Durante mi niñez y adolescencia yo solía ir con frecuencia al Hospital Psiquiátrico ―regreso mi vista hacia al suelo―, incluso si solo me dejaban estar en la entrada. Después de un tiempo dejé de hacerlo porque mi papá dijo que las reglas se habían vuelto más estrictas por el tipo de pacientes que tenían. Creí que me estaba protegiendo cuando en realidad me estaba engañando.
Decir en voz alta nuestras turbaciones siempre hace que sean más reales, es por ello que hablarlo nunca resulta ser una primera opción para el ser humano, porque enfrentarlo supone aceptar también la venida del dolor.
―Nunca pensé que la persona que yo tanto deseaba que me salvara era la misma que en primer lugar me condenó. ¿Puedes verlo? ―Volteo a mirarlo con mis ojos llenos de lágrimas―. ¿Puedes notar la mentira y la verdad en esto? Un punto y el otro son totalmente opuestos.
―Estás en una situación lábil. Es normal que tus emociones estén siendo inestables.
―¿Por qué lo hizo? Yo era su hija, su Madi. ¿No fui buena?, ¿qué hice mal?, ¿no fui una buena hija? ―Lágrimas saladas comienzan a colarse en mi boca―. Esto hace cuestionarme si lo que viví con él fue real, si su amor fue sincero. No parece que exista una razón lógica para que se trate de la misma persona entonces y ahora.
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PLAN DE ESCAPE
De TodoMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
