"SENTIRSE SOLO NO ES UN SUEÑO"
Lo bueno de los sueños es que no nos volvemos menos humanos, pues en esas experiencias las representaciones de nuestras emociones y sentidos tienen el mismo impacto que cuando estamos conscientes.
Lo malo de soñar es que lo bonito no nos puede acompañar cuando despertamos, incluso a veces no lo recordamos.
Los sueños son grandiosos porque en ellos posees lo que no puedes gozar en la vida real, pero al final de cuentas solo son eso: una fantasía.
Nada se compara a la satisfacción de tener presente al objeto de adoración, tocarlo, saberlo tuyo y sobre todo, que está vivo.
Día tres
Madison
No voy a mentir, esta vez el secuestro es peor de lo fue la primera vez que tuve esta desafortunada experiencia, pues a pesar de que estaba encerrada en una habitación pequeña ―el Cuarto del Silencio―, sentía que no estaba del todo obstaculizada porque había espacios amplios a mi alrededor. En esta ocasión, es como si me volviera cada vez más chiquita dentro de esta jaula, como si su capacidad se redujera con el tiempo y eso llevara a que me falte el aliento tras la sensación de tener el cuerpo aplastado.
Recuerdo que una vez Oliver mencionó el precio que se paga al aceptar este estilo de vida, entre los cuales estaba el daño emocional y mental que te carcome sin censura.
Por un largo periodo estuve reprimiendo los sentimientos que me generaba ver la injusticia en aquellas personas que salvábamos, sin embargo, cuando se trató de mí, nunca pude borrar el dolor, únicamente continué dejándolo de lado, como un recordatorio que aparecía a cada rato y que yo de inmediato intentaba bloquear. Terminé más dañada de lo que creí que era posible.
Cameron me ve desde lo alto con una sonrisa cruel, sosteniendo el bastón retráctil con el que me ha estado dando descargas eléctricas para motivar a mi padre a través de un vídeo que está grabando con un celular puesto frente a mí. De los dos, este hombre es el que más disfruta la tortura.
Me da ciertos descansos entre cada intervalo como para que recupere energía, ¿pero de dónde la voy a sacar? Ni siquiera me han dado comida o agua para mantenerme viva. No son tan inteligentes como se piensan.
Mis labios están agrietados por la falta de líquidos. Mi estómago ruge proclamando alimento. Me encuentro famélica. No creo sobrevivir mucho más así.
―Tus padres siempre prefirieron a tu hermano y no recibiste la atención que un niño necesitaba, ¿verdad? ―Trato de sacar mi intelectual lado humorístico.
―Deja tu juego del psicoanálisis para después.
―Está bien, pero no es una mentira que por esa razón tengas tanto miedo a no depender de tu hermano y que con facilidad te enojes cuando las cosas no salen como esperabas, ¿no es así?
Me esfuerzo por voltear a verlo y su semblante entre molesto y triste me confirma que lo que digo es cierto. Regreso a mi anterior posición y una sonrisa se instala en mis labios sabiendo que mis palabras también pueden ser un arma.
Cualquiera podría preguntarse porqué cometo la estupidez de alterar el enojo de alguien que por naturaleza ya lleva la maldad dentro de él. La respuesta puede que sea esta: cuando no tienes nada más con qué defenderte, esa misma incapacidad es la que te lleva a buscar salidas desesperadas que podrían ser cuestionables para alguien que no está en tus zapatos.
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PLAN DE ESCAPE
De TodoMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
