"LA MENTIRA Y LA HIPOCRESÍA COMO UNA MISMA"
Es curioso cómo el ser humano se aferra a algo incierto solo con el afán de obligar un bienestar insano, pues expresar lo opuesto a lo que en realidad es, no se trata de otra cosa más que conformidad.
Existen aquellos que creen que mentir con el propósito de proteger no es grave como ser deshonesto por simple placer, pero quizás olvidan que el mismo invento que se utiliza para cubrir la autenticidad, de una u otra manera siempre deja que esta última pueda escapar.
En un mundo donde la mentira predomina más que la verdad, no es extraño que exista el temor a confiar.
Oliver
Con cuidado transito el pasillo hacia la habitación de Madison, ya que en mi mano llevo el té humeante que Rosie acaba de preparar y mi intención es que llegue lleno porque si esto le ayuda como lo hizo conmigo en algunas ocasiones, eso significa que ella estará un poco mejor.
A medida que me acerco foco mi atención en la puerta porque desde aquí se puede notar que se halla entreabierta, lo cual me parece raro debido a que no recuerdo haberla dejado así cuando salí. Así que abro despacio y cuando estoy adentro dirijo mi vista hacia la cama esperando encontrarla acostada, aunque incluso en la oscuridad, puedo darme cuenta de que no se encuentra ahí.
―Madison, ¿estás en el baño?
Aguardo unos segundos por su respuesta y no la consigo. Posteriormente, enciendo la luz del dormitorio y contemplo que su cama continúa tal cual la miré por última vez. Todo permanece en silencio, excepto por el rechinar de la madera que producen mis pisadas, entonces opto por tocar la puerta del baño y otra vez no escucho nada. Esto no me gusta.
No me queda otra opción más que abrir la puerta del baño y una vez que lo consigo, enseguida lo reviso echando un rápido vistazo hacia todos lados. Definitivamente ella no sigue aquí.
De modo que antes de que mi preocupación incremente con el nivel de pensamientos negativos que empiezan a acumularse acerca de su paradero, deprisa dejo el té en el tocador y salgo corriendo de la habitación con el fin de buscarla.
«No le ha pasado nada malo», trato de convencerme.
Madison
Veo luz y de nuevo la oscuridad me envuelve, es un ciclo que se repite. Siento como si me estuviera moviendo sobre una superficie. Mis oídos detectan el ruido de un motor que poco a poco comienza a intensificarse. Además, percibo que una parte de mi cabeza está húmeda, en el mismo lugar donde unas punzadas van aumentando su frecuencia.
Intento abrir por completo mis párpados, pero una cefalea me invade cuando otra vez vuelvo a ser sensible a la iluminación que se cuela en mi vista. Me resulta inexplicable que esté presentando este malestar.
«¿Acaso me lastimé?».
Otra vez abro mis ojos, enfoco mejor y trato de ponerme de pie, sin embargo, no lo logro porque a la vez que lo siento, contemplo que mis manos y pies están amarrados por una soga, asimilando así que estoy acostada en el asiento trasero de un auto.
«¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué aquí?».
Miro a través de una de las ventanas y a pesar de que estoy experimentando una incómoda visión doble, descubro que es de noche y que estoy pasando a toda velocidad por una serie de árboles enormes.
Me esfuerzo por averiguar más de la situación en la que me encuentro y al intentar alzar mi cuerpo, detallo de espaldas al conductor: una cabellera negra estilizada en una coleta alta.
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PLAN DE ESCAPE
RandomMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
