"EXPERIMENTAR CON UN DILEMA"
Los dilemas con los que comúnmente nos encontramos en la vida, se derivan de puntos entre el bien y el mal. Podemos elegir entre dos opciones, sin embargo, una de ellas es más difícil de admitir.
¿Y si es lo que debo hacer, pero no me hará sentir bien? ¿Y si es incorrecto, pero busco tener esa sensación? El mayor trabajo diario que hacemos sucede en nuestra mente.
Oliver
Fue fácil saber lo que debía hacer, pero no armarme de valor para llevarlo a cabo. ¿Por qué en ocasiones lo correcto nos hace sentir que en realidad eso está mal? Las decisiones difíciles tienen la habilidad de carcomernos, de hacernos olvidar quiénes somos y de jugar con nuestros pensamientos provocándonos culpa por no haber tomado la otra alternativa.
Estoy conduciendo de vuelta a la mansión y aunque me esfuerzo por convencerme de que encontraré la manera de estar bien sabiendo que ya no podré verla, cada escenario futuro me muestra una visión negativa.
Dejarla ir es una de las peores decisiones que he tomado y aun así una de las mejores. Perderla fue como desprenderme de una parte vital, pues no es que me duela el corazón, me duele todo el cuerpo, es como si estuviera enfermo y solo si ella regresara podría sanar.
No soy un hombre ajeno al contacto de unos labios sobre los míos, no obstante, sí era ignorante sobre que los suyos eran la pieza que me faltaba. Un ajuste perfecto, una conexión sin retroceso, un contacto con el cielo, un deseo de no perderlos. Estuve a punto de cambiar de idea, más no pude negar que lo mejor era irme. Que se fuera no fue lo que nos apartó, fue que yo lo decidiera por los dos.
Me queda el beso que nos dimos como un recuerdo, me queda su confesión como un aprendizaje de que vale más exponer la verdad que formarte ideas con base al miedo. Al decirme esas palabras me dio la mayor alegría en nuestro último momento, me hizo saber que lo que vivimos fue algo sempiterno. Después de ver cómo se iba, supe que los finales a veces son comienzos.
Me bajo con debilidad del FORD Mustang, luego me coloco delante del lector para que reconozca el tatuaje de cuervo y así me permita acceder a la residencia. Una vez que lo hace, ingreso al auto y espero un poco hasta que el portón de acero se abre por completo. Sin embargo, no es lo que esperaba ver lo que se va postrando ante mi mirada, ya que a medida que avanzo lento vislumbro que hay varios carros negros que no nos pertenecen rodeando la entrada y uno que otro tipo armado fuera de ellos.
Por instinto, extiendo mi brazo hacia la pistola que llevo en el asiento del copiloto y la sostengo por si acaso, sin despegar mi vista de todos esos sujetos que no reconozco. Estoy en guardia y aunque con sus aspectos pareciera que lo más obvio sería que también lo estén, no lo están. Me dejan pasar hasta el garaje sin ninguna amenaza, sin ningún ataque. Esto me parece raro.
Paso al interior de la mansión empeorando mi estado de alerta debido a que el hecho de que haya demasiada quietud no le ayuda a mi paranoia. Echo rápidos vistazos a los lados y entonces escucho ruidos dentro de la oficina de Alexis. Me encamino directo a ella para buscar respuestas y la puerta abierta me permite entrar sin retraso.
El jefe está de pie detrás de su escritorio, pero alguien lo acompaña tomando asiento en uno de los sillones frente a él y cuando el incógnito voltea ―supongo que advirtiendo el sonido de mis pisadas―, veo el rostro de Ian Lennox.
―¿Qué pasa? ―pregunto confundido.
―Es Madison ―responde su padre.
Madison
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PLAN DE ESCAPE
AcakMadison estuvo en el lugar y en el momento equivocado, ahora sus opciones son morir para guardar silencio o formar parte de una organización anónima anti-fuerzas de seguridad pública conocida como Los Halcones. Si elige la primera opción: ¿valdrá l...
