Acomodando su mochila sobre sus hombros, Blue enroscó sus dedos entorno al fierro de seguridad del autobús y observó a través de las ventanillas, viendo los edificios pasar como un borrón al otro lado hasta que las nauseas comenzaron a aparecer, amenazando con obligarlo a decorar el interior del transporte si seguía así. Miró alrededor, no prestando demasiada atención a nadie, solo buscando algo en lo que posar su mirada sin correr el riesgo de volcar su desayuno.
Había pasado del medio día ya, la poco enclarecedora reunión con sus primos y Damon, había revuelto sus horas de sueño y solo había logrado abrir los ojos pasadas las diez. De todas maneras, había logrado llegar a la conclusión, de que necesitaba todas sus piezas sobre el tablero antes de tomar cualquier tipo de drastica decisión. Como primera medida, había intentado en vano sacar a Damon de su hogar. Como eso no había funcionado, había optado por bien utilizar su presencia allí y comenzar con su plan, yendo a hablar con Malcom sobre la situación, después de todo era su casi jefe, debía saberlo.
—¡Tu no puedes hacer eso! —Damon había chillado, y sinceramente, a Blue le había parecido bastante chistoso el hecho de que un tipo tan grande como él fuese capaz de producir tal sonido—. Él va a matarnos a ambos cuando lo sepa.
Blue había rodado los ojos en su dirección—. Solo le diré que acabo de averiguar que estoy embarazado, no que tu eres un posible padre.
—Él lo sabrá —insistió, corriendo detrás del Blue mientras este buscaba su billetera alrededor del apartamento—. Él puede saber esas cosas, es como un don, puede saber cuando hice una estupidez antes de que siquiera yo sepa que la hice.
—Exageras, él no lo sabrá.
—Si lo hará —porque era así de terco, se cruzó de brazos y le dedicó una mirada ceñuda a Blue—. Si sigues insistiendo en decirle, busca tu propio camino, porque yo no voy a llevarte hasta allí.
Encontrando su billetera bajo el sofa, Blue la empujó en su mochila y colgó la misma en su hombro antes de mirar al mayor—. Bien, como sea, tomaré el autobús —palmeó su bolsillo, asegurandose de que su celular estaba allí antes de dirigirse a la puerta—. Recuerda cerrar cuando te vayas.
—¡Dylan!
Ignorando completamente al tipo gritando su nombre, se dirigió a las escaleras, soltando un pequeño sonido de queja cuando sintió los pesados pasos detrás de él. Aun quejandose y con la expresión de un niño pequeño al que obligaban a ir al colegio, Damon abrió la puerta de su auto para Blue y lo llevó hasta el gimnasio, donde pudo hablar con Malcom.
El mayor se percató de la seriedad de todo el asunto al instante de verlo, así que lo había llevado a una de las oficinas en la parte trasera del lugar y luego de empujar, fisicamente, a Damon fuera y enviarlo a hacer algo productivo, se había sentado frente a un bonito escritorio para escuchar lo que Blue tenía decirle. Había estado sorprendido, eso seguro, pero recordando que solo se trataba de un contrato de un par de meses, llegó a la conclusión de que en realidad, el embarazo no iba a dañar su rendimiento allí. Obviamente, iban a tener que hacer un par de cambios para su comodidad, pero el puesto aun era suyo.
Sonriendo, Blue había extendido su brazo para estrechar su mano con la del mayor, cuando la puerta explotó abierta al tiempo que Damon gritaba—. ¡No voy a permitir que dejes desempleado al amor de mi vida, Malcom!
Blue se giró a mirarlo. De pie en la puerta, luciendo imponente, al menos lo más imponente que un tipo despeinado, con la camiseta blanca luciendo algunas manchas aquí y allá y saliva seca brillando en su barbilla, podía verse, Damon se veía como la personificación del karma que Blue cargaba de vidas pasadas. Esa era la única explicación viable para entender como demonios había ido a involucrarse con el idiota.
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Una parte de mi |Blue/Damon|
FanfictionLibro #4 de la saga "Tu mirada". Pareja: Dylan Hemmings/Damon Baker.
