Sentado en un banco de pesas, Blue mantuvo el libro abierto sobre su regazo aunque su mirada estaba concentrada en Damon sobre la cinta de correr. Con la pelea a solo un par de días de distancia, Malcom se había decidido por un entrenamiento mucho más ligero y menos extenuante. Eso era bueno, porque con todo lo que estaba sucediendo, el tipo iba a necesitar toda su energía para huir, aunque Blue no estaba seguro de si iba a correr lejos de él o de sus propios padres.
¿En que demonios había estado pensando Damon al asegurarle a su padre que ellos iban a casarse? Había gente idiota en el mundo y luego estaba Damon.
Él no tenía idea de como iba a hacerlo, pero seria mejor que el tipo encontrara una manera de salir de ese compromiso o iba a terminar con el puño de Blue tatuado en su mejilla por el resto de su vida. ¡Tenía veinte años, por el amor de Dios! Ya bastante tenía con tener un bollo en su horno, no necesitaba un compromiso y mucho menos una boda.
¿Como es que siempre terminaba metido en esos líos?
Cerrando el libro, se rindió en su intento de ponerle atención a la lectura. Si no eran los músculos de Damon flexionandose y estirandose, brillando bajo las tenues luces del gimnasio con el sudor que corría por los mismos, eran sus pensamientos de pánico concernientes al matrimonio lo que lo distraían. Ponerse al corriente con sus clases iba a tener que esperar un poco.
—Ah mierda, ¿acaso el horario de la guardería ya terminó? —Malcom masculló, bajando la velocidad de la cinta y mirando a Damon—. Tus hermanos estan aquí, y traen a Noah con ellos.
Caminando ahora, el castaño miró sobre su hombro y dejó salir un pequeño sonido de dolor. Curioso, Blue siguió su mirada hacia la puerta, observando a las tres personas que caminaban a través de las maquinas hacia ellos. Destacaban como un pulgar adolorido en el ambiente, y no solo porque los tres eran increiblemente atractivos, sino que ninguno estaba vestido como si fuese a hacer el más minimo ejercicio fisico, más bien parecía que estaban a punto de ir a tomar el té y hablar de cosas como finanzas e inversiones, cosas sobre las que Blue no tenía idea.
—¡Malcooooooooom! —uno de ellos gritó, castaño cabello oscuro bailó sobre unos grandes ojos verdes mientras el delgado tipo corría hacia el entrenador y lo levantaba en sus brazos con facilidad, sacudiendolo a los lados como si fuese un muñeco de trapo—. ¿Como esta mi viejo favorito de todo el mundo mundial?
—Auch, lo juro, Darius, si me quiebras un hueso, te voy a meter al cuadrilatero y dejar que algunos tipos de golpeen —gruñó el mayor, golpeando suavemente la cabeza de Darius—. Dejame en el suelo de una vez, mocoso.
El chico hizo pucheros—. Tan gruñón como siempre, por lo que veo —lo dejó libre—. Y yo aquí, feliz de ver tu arrugada cara.
—Yo no tengo arrugas. —masculló.
—Si tienes, mira, aquí, aquí —comenzó a señalar las diferentes zonas que mostraban signos de la edad en el rostro del entrenador—. Y por aquí tienes unas muy notorías.
Los oscuros ojos de Malcom se estrecharon—. Tu sigue acumulando puntos para ganarte un puñetazo.
—Deja de molestar al anciano, hermanito —otro tipo, este con oscuros ojos y cabello negro, arrojó su brazo sobre los hombros de Darius—. ¿Acaso no te han enseñado que no debes meterte con las personas mayores?
Blue pudo ver la mandibula de Malcom apretarse antes de que este se girara hacia Damon, el cual había apagado la caminadora y secaba el sudor de su rostro con una toalla—. Firmé para soportar a uno solo de ustedes, no tengo porque aguantar a los otros dos.
Damon rió al tiempo que bajaba de la caminadora, mirando a sus hermanos—. ¿Que hacen aquí, molestias?
—Nada —Darius jugó con sus dedos de forma distraída—. Pasabamos por aquí y decidimos entrar a ver como iba tu entrenamiento.
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Una parte de mi |Blue/Damon|
Hayran KurguLibro #4 de la saga "Tu mirada". Pareja: Dylan Hemmings/Damon Baker.
