—¡Papá, ¿estas en casa?!
Cerrando la puerta detrás de él, Blue esperó un momento por una respuesta que nunca llegó antes de suspirar. Paseandose dentro del lugar, dejó caer su mochila sobre el sofá antes de dirigirse a la cocina. Había ido con la intención de pedirle a su padre unos papeles que le faltaban para poder inscribirse en algunos cursos extra de la facultad, ahora que tendría dinero quería aprovechar, pero ya que estaba allí, bien podía hacer una pausa para saquear el refrigerador de su progenitor.
Sacando la jarra de zumo de naranja, se sirvió un vaso antes de regresar por el recipiente con lo que parecian sobras de la cena. Su boca se hizo agua cuando vio que era pasta con salsa roja, aunque a Blue le doliese admitirlo, Ashton era un buen cocinero y este era uno de los platos que mejor le salían.
Metiendo el recipiente en el microondas, esperó con impaciencia hasta que este sonó antes de sentarse a la mesa a comer. No había modo en el infierno que él lo admitiese, pero extrañaba demasiado la comida casera de su casa. Desde que se había ido a vivir solo, la comida chatarra formaba parte de su desayuno, almuerzo y cena, y por lo general no tenía las tres comidas en un día. Él amaba la comida aceitosa, pero últimamente había estado soñando con comer algo hecho en casa, sin ese sabor a procesados que la comida comprada parecía tener.
Deteniendose a mitad de un bocado, una idea llegó a su mente, logrando que bajase la mirada a su plano abdomen—. ¿Acaso eres tú quién me esta dando deseos de comer comida saludable? —interrogó, frunciendole el ceño—. Mira, niño, vamos a poner las reglas aquí y ahora, yo soy quién manda y comeremos lo que yo quiera comer, ¿entendido?
Obviamente, no recibió ninguna respuesta, pero no era como si la esperase.
Volviendo a mirar la comida en el recipiente, suspiró—. Por ahora, comeremos esto, porque esta malditamente bueno —dijo—. Pero que no se te haga costumbre, apenas mides unos milimetros, lo busqué en internet, no tienes ninguna autoridad para decir lo que entra en nuestro organismo.
Una última mirada firme antes de regresar a su comida. Con el recipiente limpio y el vaso vacío, se acercó al fregadero y lavo ambas cosas, dejandolas en el escurridor antes de mirar alrededor.
—Bueno, supongo que nos va a tocar a nosotros buscar esos benditos papeles —masculló. Cubriendo un bostezo con su mano, refregó su rostro y se volvió para salir de la cocina—. Al menos, tenemos el estomago lleno, eso es bueno, me pone de buen humor. ¿Estas de buen humor... —se detuvo a mitad de las escaleras, volviendo a su barriga—. Tengo que encontrar un nombre para ti, Nicky dice que no puedo decirte "parasito", así que debo buscar algo más.
Llegando al segundo piso, fue directo a la habitación de su padre y miró alrededor. Luke no era la persona más creativa del mundo, desde que Dylan tenía memoria, su padre siempre había almacenado todos los papeles importantes en una caja, dentro del closet, en la estanteria superior. Así que, allí fue directamente donde se dirigió.
La oscura caja marrón le devolvió la mirada desde arriba. En puntas de pie, alcanzó la misma y la jaló hacía él, haciendo una mueca cuando enganchó la que estaba a un lado, derribandola. Mirando los papeles esparcidos en el suelo, gruñó suavemente. Ahora le tocaba a él limpiar eso.
Dejando la caja marrón a un lado, tomó la otra y la enderezó, comenzando a ordenar lo que había estado en su interior. Una sonrisa comenzó a tomar lugar en su rostro cuando se percató de que se trataba todo aquello. Eran sus dibujos, de cuando iba al jardín de niños. Dudaba que Luke hubiese guardado todos y cada uno de ellos, pero gran parte estaban allí. Volviendo la mirada hacia arriba, vio que había una caja identica al otro lado, supuso que esa era de su hermanita.
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Una parte de mi |Blue/Damon|
Fiksi PenggemarLibro #4 de la saga "Tu mirada". Pareja: Dylan Hemmings/Damon Baker.
