Capitulo Seis.

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¿Alguna vez tuvieron esa extraña sensación de epifanía donde repentinamente aparece frente a tus ojos el conocimiento obvio de que tu vida se esta yendo a la basura a una velocidad vertiginosa, y tu no puedes hacer nada más que pedir a cualquier deidad milagrosa en la que creas que el golpe contra el fondo del tarro no duela demasiado? ¿No? Que mal, porque últimamente parecia ser algo continuo en la vida de Blue.

Frotandose la frente, Blue volvió a ir a través de los papeles en sus manos, intentando comprender lo escrito allí sin exito. No sabía si era su simple ignorancia o la crisis de pánico que estaba a punto de estallar en su interior, pero por más que se esforzaba, seguía sin poder procesar nada de lo que estaba sucediendo.

Lamiendo sus labios resecos, intentó aferrarse a algo de su sentido común, darle sentido a todo y hablar. Pero lo único que salió de sus labios fue un susurrado—. ¿Que?

Yago lo miró con preocupación desde el otro lado del escritorio—. ¿Estas bien, Blue?

—Yo... yo... no lo sé —sacudió la cabeza, mirandolo con grandes ojos de cachorro—. Esto no puede ser... yo no puedo estar embarazado, tío Yago.

Haciendo una pequeña mueca, el mayor rascó su barbilla y volvió a mirar los papeles, levantando la mirada un momento después—. Cariño, sabes que te quiero como si realmente fueses mi sobrino y que te defendería de todo a capa y espada —dijo—. Pero ambos sabemos bien que no eres una inocente palomita. Si te soy sincero, yo como que estaba esperando que esto sucediera.

Le frunció el ceño—. ¡No soy una zorra!

—No dije eso —se apresuró a decir—. Eres joven, tu libido esta por las nubes en estos momentos, por lo cual es normal que tengas una vida sexual activa.

—Esa es una forma bonita de decir que soy una zorra. —gruñó.

—Hazte fama y echate a dormir. —murmuró.

Eso logró que estrechara los ojos—. Puedo contar a las personas con las que me acosté este últmo par de meses, con los dedos de mis manos —dijo, dudando un poco—. Bien, tendría que usar las dos manos, pero el punto es el mismo.

—No te estoy juzgando, ¿si? —le aseguró, haciendo un pequeño gesto con su mano—. Solo estoy señalando las altas probabilidades que existian de que esto sucediera tarde o temprano.

Rodó los ojos, volviendo a mirar abajo—. ¿Hay alguna probabilidad de esto este equivocado? ¿de que el resultado sea erroneo o... no lo sé?

Suspirando, Yago pareció pensar en ello—. Mira, ¿que dices si te envió a hacerte algunos otros examenes solo para asegurar el resultado? ¿esta bien? —esperó el asentimiento de Blue antes de volver a hablar—. Aun así, quiero que intentes procesar esta noticia, Blue. Estamos hablando de un examén de sangre aquí, no un test casero, las probabilidades de un resultado diferentes son minimas.

—Yo no puedo estar embarazado, tío Yago —insistió—. ¿Realmente crees que algo bueno puede salir de mi?

—No eres tan malo.

—¡Si lo soy! Tu no me conociste cuando era un niño pequeño —dijo—. No tengo idea como lo hizo Luke, pero de haber sido él, me hubiese abandonado a mi mismo en el centro comercial cuando tuvo la oportunidad.

Yago bufó una risa—. Estoy seguro de que estas exagerando.

—Incendié las cortinas de la sala solo para ver cuando podía enojarse mi padre.

—Bien, eso no te hace malo —le aseguró—. Quizá un poco piromano, pero no malo.

—Robé las llaves del auto cuando tenía ocho, quería ir al parque y no quiso llevarme —dijo—. Lo choqué contra la puerta de la cochera, creo que nunca volví a ver a mi padre tan enojado.

Una parte de mi |Blue/Damon|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora