Capitulo Siete.

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Frotando una toalla por su cabello, Damon hizo un bollo con ella y la arrojó al canasto de la ropa sucia. Mirando su reflejo en el espejo, meditó la idea de tomarse un momento para afeitarse, pero descartó la misma con rápidez, su barba aun era lo suficientemente corta para no molestarle. Seguramente, cedería a recortarla cuando Malcom comenzara a fastidiar, pero aun faltaba para llegar allí.

Saliendo del baño, se detuvo en la puerta y rodó los ojos al ver a su hermano sentado contra la cabecera de su cama, usando su computadora, sin siquiera haberse molestado en pedirle permiso antes. Ese era el castigo por tener hermanos; sin importar cuantos años pasaran, ellos seguirían siendo igual de molestos y acaparadores que cuando eran pequeños y compartían la misma habitación.

Lo escuchó teclear sobre el aparato mientras se acercaba al closet y buscaba por su ropa interior, poniendosela bajo la toalla antes de quitarse la misma y mirar a su hermano. La brillante pantalla se reflejaba en los lentes de armazón oscuro que descansaban sobre su nariz.

—¿Como conseguiste la clave de mi computadora?

Levantando la vista, Dorian le dedicó una incredula mirada antes de volver a la pantalla—. Cualquiera que sepa que día naciste, sabe tu contraseña. Deberías ser más original.

—Y tu menos metiche —replicó—. ¿Que haces aquí?

—¿Aquí en tu casa o aquí en tu habitación usando tu computadora?

Tomando los jeans y la camisa que había preparado con anterioridad, respondió—. Sé porque estas en mi casa, maldito cobarde —se burló—. Es increible que con treinta años, aun sigas escondiendote detrás de las piernas de papá.

Dorian bufó—. Como si tu no lo hicieras —dijo—. Si Papá no hubiese salido en tu defensa, Padre te habría obligado a dejar el boxeo hace muchos años.

—Yo no le pedí que me defendiera —masculló—. No tengo la culpa de ser el favorito de Papá.

El mayor le dedicó un dramatico rodar de ojos—. Todos sabemos que el favorito de Papá es Darius, el bebé de sus ojos.

Damon hizo una mueca ante eso, pero solo pudo asentir.

Dario y Drew, (si, su familia parecía tener algo con los nombres con D), habían sido los padres más amorosos y justos que tres niños revoltosos podrían haber deseado. Drew Emerson era su padre de matriz, quién los había llevado en su vientre por nueve meses y quién parecía llevar mejor el talento de nivelar su amor por ellos con sus deseos de asesinarlos. Dario Baker por su parte, siempre había sido un hombre más serio y recto, y aunque defendía a sus tres hijos como un maldito león, más de una vez Damon había visto el instinto asesino brillando en el borde de sus ojos cuando tenía que arreglar una de sus idioteces.

Y los tres cometían muchas idioteces.

Pero algo era sabido para todos sus conocidos, y era que sin importar los años que pasaran, Darius siempre sería la debilidad de su papá Drew. Algo que ni Damon ni Dorian permitían pasar sin al menos una burla a su hermanito menor.

Damon volvió a ver a su hermano mayor mientras se metía en los oscuros jeans que había elegido—. ¿Donde esta el borrego? —preguntó, refiriendose a Darius—. Pensé que estaría contigo.

—Esta en el aeropuerto —dijo, volviendo a lo que sea que hacía en la computadora—. Noah llega hoy, fue a recogerlo.

Noah había sido el mejor amigo de Darius desde que iban al kinder, no le extrañaba que su hermanito hubiese salido corriendo a buscarlo al aeropuerto, desde que se conocían habían estado pegados por la cadera, Damon estaba realmente sorprendido de que hubiesen estado separados más de un mes.

Una parte de mi |Blue/Damon|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora