- Y así fue como terminamos viviendo aquí, la verdad me gusta mucho, donde vivía antes no tenía amigos- El pequeño Bobby le relataba a su mejor amigo Richarlyson como fue que llegó a esa ciudad, se encontraban sentados en una pequeña banca dentro del jardín de su escuela, estaban degustando lo que sus padres les habían preparado de almuerzo.
- ¿Qué te pusieron de comer?- El de risos estaba un poco desanimado, al abrir su tupper, encontró todo su desayudo revuelto, consistía en un sándwich con fruta picada y un jugo de manzana, por suerte, fue lo único que pudo comer a gusto.
- Mi papá me puso fruta picada, verduras al vapor y pechuga asada, ¿Y a ti?- Al contrario de Richas, el padre de el de overol azul tenía un padre muy talentoso para la comida, su carrera por lo menos le servía de algo.
- Pues no sé si esto cuente como desayuno- le mostró su tupper revuelto- A mi pai se le dificulta eso de la cocina.
- Deberíamos de juntarnos un día en la mañana para que tu papá vea como el mío hace el desayuno y toda la comida, todos los días tenemos una diferente, es que es chef, pero nunca ha podido trabajar de eso.
- Oye esa es una buena idea, mi papá es muy desesperado y no cierra bien los tupper.
Los dos niños compartieron su almuerzo, quedando en que un día de estos juntarían a sus padres para preparar algo digno de comer.
En otro lado, un Roier se encontraba muy frustrado, era su primer día de trabajo y ya tenía un proyecto encima y dos por desarrollar, este consistía en platear la siguiente inauguración de una nueva sucursal, su trabajo básicamente era organizar eventos, pues no sabía nada de programación y diseño, necesitaba equipos de sonido, decoraciones, anuncios, folletos, sin mencionar la comida y las distracciones, tendría mucho trabajo que hacer esos meses.
- ¿Apoco si muy verga?, haber, déjese venir, órale- Había visto que dos hombres estaban a punto de pelearse, uno era extremadamente alto y usaba lentes, su contrario era un hombre un poco mas bajo que él, un poco extraño de apariencia.
- Ya pinche Osvaldo, bájale cabrón- Quackity el encargado del área trataba de separarlos, junto con demás empleados.
- ¿¡Yo qué!?, ¡Este pendejo que se me atravesó!
- ¿Qué esta pasando?- Preguntó a uno de los que estaban ahí.
- Nada, otra pelea de pareja, ¡Ya bésense!- Misael, o como le decían sus amigos, Missa, era uno de los espectadores, parecía que eso era algo habitual que pasara.
- ¿HABER QUÉ ES TODO ESTE ALBOROTO?, PARAR DE UNA BUENA VEZ, Quacks, ¿Otra ves?- Un hombre alto, trajeado y algo molesto por los gritos de todos, pasaba entre la multitud dirigiéndose al pequeño pato quien solo pudo encogerse en su lugar, todos de inmediato salieron corriendo a sus puestos de trabajo dejando solo a Roier, ahí en medio de todo.
- ¡Luzuuuuuu!, estos cabrones, que no se pueden estar quietos un pinche momento- Luzu, quien era su jefe y pareja, pareció relajar un poco sus facciones.
- Ya sabes que no me gusta que haya tanto alboroto, y por favor, si se van a pelear y luego a besuquearse a lo loco, consíganse un baño por lo menos- soltó una risita al ver a Mariana y Slime besarse como si nada, después de todo el pleito que armaron- Y tu- volteo a ver a Roier- Eres Roier ¿No?- el mencionado asintió y camino hacia su jefe- Bien, ya te dieron todo lo correspondiente ¿Cierto Quacks?
- Sí, solo haría falta que se le asigne un área para comenzar a trabajar y ya.
- Bien, puedes ocupar la oficina de la izquierda, la que esta ahí- la señalo- Puedes modificarla a tu gusto y como necesites.
- Muy bien, muchas gracias.
- Bueno yo me retiro- el jefe de ambos se había ido dejando solos a los dos mexicanos.
- Oye tu no eres el nuevo el barrio ¿no?- Quackity había oído que tendría un nuevo vecino, así que intuyo que era él.
- Sí, soy el nuevo, me mude hace unos días con mi hijo.
- Oh, que bien, bueno yo soy Alexis, pero mis amigos me dicen Quackity, aquí hay muchos locos como los pendejos de Mariana y Slime, no les hagas casos, son buenas personas pero luego se pasan de culeros, hay otros en cambio que si son muy amables, como Cellbit o Foolish, en general son chingones por aquí.
- Jajajaja, gracias por las advertencias, bueno tengo que irme- se despidió con la mano abriendo la puerta de su oficina.
Mas tarde, se encontraban Roier y Bobby en el auto camino a su casa, el mayor estaba sumamente cansado, tuvo que mover muebles, tirar cajas, leer papeles, informes, marcar la mayor parte del día y más, no tenía nada de energía y todavía tenía muchas cosas que hacer en casa, su hijo iba hablando de como le había ido en el día y los nuevos amigos que había hecho Tilín y Juanaflippa, estaban a punto de llegar a casa cuando un auto se les atravesó, causando que frenara de golpe.
- ¡¿Qué te pasa pendejo?!, ¡Manejas con la patas o que chingados!- el otro carro lo había ignorado, siguiendo igualmente su camino.
Al llegar a su casa, estacionó su carro fuera y bajo la mochila de su hijo y todos los papeles que traía, el pequeño se dio cuenta que al igual que ellos, sus vecinos también iban llegando, yendo hacia donde ellos, cruzando cuidadosamente la calle, igual, casi ningún carro pasaba por ahí.
- Hey Bobby- Richarlyson lo saludo con la mano al igual que su progenitor.
Cellbit al notar la ausencia de Roier, cruzó la calle dejando entrar a su casa a los dos pequeños, se percató de que el de ojos cafés estaba cargando muchos papeles y lo que parecía ser la mochila de su hijo, de repente le vino algo a la mente recordando lo ocurrido en la mañana.
- Hola señor dormilón- el castaño al escuchar aquella voz dio un brinco, tirando todo lo que traía encima, volteo a ver de quien se trataba, lanzándole una mirada asesina.
- ¡Pendejo, me espantaste!, ¿Y los niños?- se agacho a recoger sus cosas al igual de el rubio.
. Oh, están dentro de casa, ¿Por qué tienes tantos papeles?
- Son del puto trabajo, el primer pinche día y ya tengo un verguero de cosas que hacer- se pararon y guardo todo en su auto, después saldría por ellos- Bueno- bostezo- Creo que ya es hora de cenar.
- Oye te noto muy cansado, porque no hoy preparamos la cena en mi casa entre los dos, Richas me contó que eres muy bueno cocinando.
- Mmmmm, no quiero causar molestias.
- Vamos, no eres una molestia, ven vamos- lo llevo de los hombros hasta su casa, cerrando detrás de ellos la puerta.
Afuera, el cielo comenzó a tronar, las nubes se oscurecían y chocaban entre ellas provocando algunos truenos. Una pequeña tormenta se avecinaba, pequeña ¿Cierto?
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Un amor confuso | Guapoduo.
FanfictionRoier era un padre soltero con un pequeño a su cuidado, Bobby, los dos se verán envueltos en toda una aventura cuando al mudarse a un vecindario nuevo conocerán a Cellbit, un brasileño, siendo al igual que él, un padre soltero de un pequeño muy risu...