Foz d'Egua, Portugal
2010, 8:30am
La luz del sol alcanzo mis ojos, provocando que me desconcertara en un principio, hasta caer en cuenta de que estábamos en la carretera cuesta arriba de una montaña, habíamos salido en la madrugada.
Me río cuando recuerdo que me caí en el pasto húmedo envuelta en mi cobija intentando ir hacia la camioneta —en mi defensa, aún no salía el sol por completo. Mientras que a Carina, papá la cargo para que no se despertara.
—¿Cuanto falta? —pregunto frotándome los ojos.
—Solo una hora amavel —respondió mirándome de soslayo.
Pretendía volver a dormir y evitar los mareos, pero sin intenciones de entender el camino, mis ojos se quedaron atrapados en la ventana. Estaba literalmente hipnotizada con el paisaje que nos acompañaba.
Paso un rato, mi papá siempre estaba haciéndole bromas a mamá, y ella le regresaba una sonrisa, o un golpecito en el brazo lleno de carcajadas, me recordaban a mi prima y su novio. Siempre riendo como dos niños chiquitos.
Analizando la música de la radio, era uno de los discos que le gustaban a mamá, voltee los ojos porque mis gustos musicales eran muy diferentes a lo que ella suele escuchar, pero mi papá siempre defendía su música, y que el "también quería escuchar" a ninguno de los tres nos gustaba su música.
Y salió de mi boca... porque en algún momento del viaje, la neblina eliminaba los arboles del panorama y estaba casi debajo de nosotros —Por fin... a donde vamos?
—A una posada que tú mamá quiere conocer, cerca de la playa, es una combinación entre un lago, pero está conectado al mar.
Yo entrecerré los ojos, porque quede un poco confundida.
A veces peleaban, si, pero se complementaban de una manera inexplicable. Parecían tan enamorados como Ross y Rachel.
🏇🏇🏇
La mañana del 2 de enero de 2022 partimos de Portugal a Los Angeles. Yo estaba realmente emocionada por estrenar el regalo de mi tío Manuel, que era un piso entero en el nivel 7 de un edificio. La ventana daba al mar y podías sentir la frescura del viento, en el azul profundo del agua.
—¿Te gusta? —pregunta mi tío Manuel dejé las maletas en el piso admirada— Pedí que lo decoraran con grises y marrones oscuros, para que no perdiese el toque rupestre de la finca —su sonrisa es genuina y expectante, hace tiempo no lo veía así.
—No se cómo agradecerte esto, de verdad.
—Solo haz que el hotel sea un éxito, y no pierdas una sola competencia. Es suficiente.
Suficiente dice.
—¿Ya te asomaste para acá?
Me guía a un pasillo, que tiene tres puertas
—¿Que hay allí?
—Las habitaciones —responde— la más grande tiene unos ventanales del piso al techo, el armario es gigante, te va a encantar, dos más de invitados. La cocina te queda de un lado, tienes un salón para tocar el violín y guardar los aperos, también tiene un piano, pero se que no lo tocas desde que Christopher...
Deja de hablar y pone una mano en mi hombro.
—Dios mio el armario es gigante, si.
Retrató el vestier de El Diario de la Princesa pero en colores de señor.
—Me alegra que te guste todo. Está completamente equipado. voy a dejar mis maletas en el cuarto y me alistaré para ver a los King, te llamo para cenar.
ESTÁS LEYENDO
Perfidia
RomanceDeslealtad, traición, maldad, que falta a la fe que debe... Una canción que grita desamor, que ahonda los sentimientos, pensamientos y aspiraciones de sus protagonistas. Claire se enamora profundamente de un muchacho al que no se le permite amar, pe...
