Durante toda mi vida, había seguido reglas, y ordenes, no fue hasta que intente imponer mis propias ideas que vi como poco a poco mis allegados desistían y me fallaban. En pocas palabras, no me apoyaban.
Al principio me dolió como una estaca atravesándome el cuerpo, pero después me acostumbré, entendí que pocas personas serían, las que se quedarían a mi lado, las otras solo me dirían que si cuando les conviniera.
Por eso ya había aceptado el hecho de que Tyler se apartara de mi vida.
Puedo asegurar que nos amamos como nunca, pero nuestras vidas no parecían estar entrelazadas. Ninguno pudo renunciar a su destino para formar parte del otro, sin embargo, se demostró con acciones que había respeto, y este nunca desapareció, había cariño, empatía y un lugar bastante pronunciado en nuestros corazones, un lugar que siempre tendría espacio para ese amor, ese amor que nunca se pudo consumar de cierta manera, pero será eterno.
🏇🏇🏇
Los Ángeles, Estados Unidos
2024, 12:54pm
—¿Te ayudo a mover las cajas?
—No, ya casi termino.
—¿Por que no quieres quedarte en California? —Lawrence se recuesta en la encimera de cocina y me pregunta.
—No se, siento que no me encuentro en este lugar, es maravilloso, pero es mucho para mi, mucho estrés, muchas noticias amarillistas y personas oportunistas.
—Precisamente hablando de oportunistas. Dejas una gran oportunidad —ríe por la ironía.
—No me refiero a eso, sino a los aprovechados.
—Lo se, solo que redundaba la palabra, me hizo gracia pero no tiene chiste —dice apenado. —Como sea. Tenías ofertas para dos películas más y después de las olimpiadas haz hecho campañas que da miedo.
—Usaré toda esa influencia para cosas positivas, por ahora no necesito el dinero, así que junto con Harrison, hemos iniciado una fundación de ayuda, para niños y adultos mayores.
—Es impresionante todo lo que haces, me refiero, a que no paras.
—Y no pretendo hacerlo.
—¿No hay nada que te convenza de quedarte? —cambia de tema.
Me acerco a él y lo abrazo.
—No, y me alegra mucho que nos hayamos dado una oportunidad, pero si no puedes visitarme en Madrid, creo que llegamos hasta aquí.
—Increíble, que manera tan sutil de romper conmigo.
—Solo discreta...
Miro la hora y recuerdo que debo ir con Sam para ver unas cosas legales de mi estadía en Estados Unidos y así.
—¿Ya tienes que irte cierto? —pregunta cuando me ve checando la hora, yo asiento con la cabeza y él se ofrece a llevarme.
En la puerta del restaurante informo que hay alguien esperándome y cuando llevan a donde Sam la saludo con un abrazo.
—Buenas tardes, bella dama.
—Hola darkness, ¿No venía Grace contigo?
—Dice que me despide por la noche en el aeropuerto.
—Vale... y aquel guapote ¿No se queda? —pregunta levantando las cejas.
—No. Pasó toda la mañana conmigo, creo que tiene que ayudar a su padre con unas cosas de la agencia. Un motor nuevo de Dodge...
ESTÁS LEYENDO
Perfidia
RomanceDeslealtad, traición, maldad, que falta a la fe que debe... Una canción que grita desamor, que ahonda los sentimientos, pensamientos y aspiraciones de sus protagonistas. Claire se enamora profundamente de un muchacho al que no se le permite amar, pe...
