Kansas, Estados Unidos
2022, 8:45pm
—Entonces la próxima parada es Oklahoma.
—Aún no he aceptado tu oferta.
—Estamos cenando ¿No?— Lawrence abre los brazos, demostrando un punto.
—Es correcto, pero solo quiero ver hasta donde llega tu osadía —siempre me había gustado jugar con las personas que tenían fijación por mi, ya que al carecer de tiempo, nunca llegábamos lejos, así que no tenía nada que perder. Me inclino un poco en la mesa y le doy un toque con mi tacón por debajo de la mesa.
—No es eso. Quiero abrirte los ojos, princesa.
—No me llames así.
Entrecerró los ojos, descifrando si me molestaba o simplemente me portaba insufrible, estoy segura de que no quiso seguir fastidiando con eso, pero por una u otra cosa se rindió.
—Como quieras. Comamos, que necesitaras fuerza para montar a un caballo de verdad.
Me obligué a no tomarlo con doble sentido, porque no negaré que me quitaba el aliento tenerlo en frente, pero jamás lo demostraría tan fácil —Lawrence, eres verdaderamente intrigante y fastidioso.
—Había recibido insultos y halagos, obviamente, pero nunca los dos juntos. Tú, eres única.
Básicamente me señaló con su cuchillo.
Pasamos el resto de la noche bromeando hasta que llegó el momento de pagar la cuenta.
—Escucha, tendremos un trato si me dejas pagar la cuenta. Todo esto, dejémoslo en que fue solo una cita y no quiero que se malinterpreten las cosas.
—Claire, ¿crees que cuando invito a una chica a cenar ella paga?
—Se que no lo hacen, pero yo no soy cualquier chica. No quiero tratos especiales.
—¿Lo dices por el cuarto privado?
—En parte —coloco en la mesa, la cajita con los aretes Bvlgari que estaban en la mesita de aquel cuarto en el club.
—Quédatelos, por favor —me pide.
—Cariño, te equivocas si pretendes comprarme, suficiente deuda tendré si ese caballo tuyo "sirve" —hago comillas con los dedos—, le conseguiré una buena puntuación, y date por bien servido, eso aumentara su valor.
—Esas no son mis intenciones.
En el fondo, yo lo sabía, un hombre, con esa mente de tiburón tan inescrutable, no se tomaría tantas molestias para salir con una chica, simplemente la tendría y ya.
Pero aquellos ojos me decían que no me dejara llevar tan rápido, menos si mi corazón se atravesaba en la puerta para evitar que alguien más entrara.
¿Como se podía rechazar a ese rubio de ojos claros? Ese, con el porte más elegante e imponente que te puedes imaginar.
Creí que esa sería la mejor opción y se volvería cazador de otra presa. Eso creí.
—Bueno, aquí nos separamos.
—¿Que? Déjame acompañarte.
—No me llevaras a tu hotel —paso mis manos por su barbilla, tratando de sonar los mas suave y serena posible.
Me abre la puerta del coche que esperaba afuera y se agacha para hablar.
—Claire, tarde o temprano, todas caen.
—Tal vez si, pero por ahora tengo cosas más importantes que hacer.
No me di cuenta de que estaba sonriendo, hasta que el conductor me pregunto la dirección.
ESTÁS LEYENDO
Perfidia
RomanceDeslealtad, traición, maldad, que falta a la fe que debe... Una canción que grita desamor, que ahonda los sentimientos, pensamientos y aspiraciones de sus protagonistas. Claire se enamora profundamente de un muchacho al que no se le permite amar, pe...
