49) Si, Moníc y Chandler

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Braga, Portugal

2024, 7:42pm

El tiempo de las olimpiadas fue un desastre tan grande que entre en un tipo de coma, del que nadie se explica como desperté.

Hace días que nos trasladamos a Portugal nuevamente, y es conocido a nivel global que debo guardar reposo, porque claramente salí en las noticias, mi tío habló para dar una declaración sobre que no hacíamos culpables a nadie, ya que las cosas pasan y a veces no hay manera de evitarlo. Por otro lado, yo me empece a plantear algunas cosas de mi vida.

Numero uno, si hubiera muerto, me habría pesado el no tener hijos, esa es una etapa que no quisiera saltarme.

Número dos ¿Volvería a ser feliz en cuanto a términos del amor? No es una de mis prioridades ahora, pero me gustaría estar preparada mental y espiritualmente.

Tres, descubrí que no le temo a la muerte, pero si a no poder hacer lo que amo nunca más, por eso había decidido seguir con lo del campeonato de salto ecuestre, cualquiera que sea el próximo, yo participaría. Estaba viva por algo, debo tener algún propósito y estoy convencida que es ser medallista olímpica o campeona, pero esta vez, de manera completa.

En el transcurso de los días, le había manifestado estas ideas a mi familia, y aunque no estaban de acuerdo, insistió en que, si me veía uno de los mejores especialistas, el diría que se debe hacer para poder volver a la normalidad. La intervención, si, me ponía de nervios, pero ya tenía fecha.

Mis hermanas me preguntaron si viviría solo dos años más. Yo no tenía respuesta a eso, solo Dios, pero respondí que mientras pudiera, lucharía por seguir adelante, ya que así lo dicta él, debes cuidar tu vida.

Habían muchas platicas en las que difería, pero tenía que mantener la boca cerrada, ya que nadie apoyaba mi posición.

Toma el reposo y dedícate a la administración de los hoteles, no tienes necesidad de seguir con esa vida. Decían.

Yo no lo haría.

—Niña, ya esta la cena, ¿la subo, o quieres bajar?

—Bajaré. Déjame ponerme algo.

Denisse se retira y yo me cambio la pijama.

Los abuelos estarán pocos días más, hasta que, y cito, Claire este completamente fuera de peligro.

En realidad ya lo estoy, solo que a el señor le da melancolía dejarlo todo otra vez. La buena noticia es que nunca se fueron de Portugal, la mala es que están a 5 horas. No es como que pueda ir a almorzar y regresar a mi casa para dormir.

Cuando bajé ya todos estaban sentados. En realidad era muy lindo tenerlos a todos en la mesa, no faltaba nadie.

Por primera vez después de mucho tiempo, el ambienten no se sentía pesado.

—Estamos felices de que estés con nosotros Claire, nunca en mi vida estuve tan angustiada.

—A mi también me alegra, madre. La vida es muy incierta.

—Eso es verdad —coincide mi tío.

La comida transcurre en cuentos entre mi tío y el abuelo. De vez en cuando la abuela Elisa, los reprende y nos hace reír.

Para cuando termino la cena recuerdo algo.

—Ah, por cierto, gracias por el caballo abuelo, se cumplió mi sueño más grande.

—¿Caballo? —pregunta.

—Si, el lusitano blanco.

—Yo no he comprado ningún caballo.

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