La canción del capítulo es «Seis», de Ana Guerra
—Vamos contigo, Menchu. —La directora le da un apretón suave en el brazo cuando pasa por su lado.
La castaña asiente y sus pies se mueven solos hasta la butaca situada en mitad del estudio. Sus amigas se están preparando para su siguiente intervención, así que está sola con el cámara y la directora.
—Estoy lista —anuncia, una vez le han retocado el maquillaje.
—Bueno, Menchu, como sabes, estamos repasando la historia del grupo desde su origen. Ainhoa nos acaba de contar cómo entró de forma poco convencional, y Luz nos contó básicamente cómo entrasteis vosotras dos, así que... ¿qué tal si hablamos del nombre del grupo? Tengo entendido que costó bastante llegar a un acuerdo entre vosotras.
—Sí, pero no fue para nada a malas. Simplemente era difícil encontrar algo que nos representara a las tres. Era todo muy raro, por esa época estaban pasando muchas cosas...
Una Menchu de veintiún años aparece media hora tarde en la que sería la reunión más importante de su vida. Es la segunda vez que tiene ese pensamiento, pero nadie esperaba que una de las integrantes fuera sustituida por la asignada como compositora del grupo. Aunque se alegra más que nadie del cambio, pues Ainhoa es un pedazo de sol, que las ha ayudado mucho en todo momento, y en cambio, con Marta... todo eran discusiones.
Descubre a Luz tumbada en uno de los sofás, con una pelota de tenis que tira hacia arriba y recoge con suma facilidad. Se encuentra a sí misma embobada con el gesto, hasta que la del flequillo suspira y se incorpora para mirarla.
—Estoy desesperada, te lo juro.
—¿Aún no han llegado? Me extraña de Ainhoa.
—No, han llegado antes que yo. La cosa es que están firmando su contrato, y me está matando la espera, te lo juro. Tengo un mal presentimiento, no sé.
—¿Crees que no la harán firmar?
—No, tienen que hacerlo, se han quedado con el culo al aire por culpa de Marta, y parece gustar a todo el mundo...
—Salvo a Arturo. —La malagueña la completa sin tener que escuchar nada.
—Que seguramente no sea nada, porque ahora no será su jefe, solo su repre, pero yo que sé, llevan ahí años.
—Bueno, nosotras también nos tiramos mucho ahí con tus padres y los abogados, leyéndolo todo. Lo ves como años porque ahora te pilla fuera.
Luz pone los ojos en blanco y se estira con ternura, revisando el móvil.
—Solo quiero ponerme a ensayar, que Ainhoa nos enseñe sus canciones, empezar a moverme... Tanta pausa me agota.
—Dijeron que íbamos a empezar con covers, ¿no?
—Ya, pero no hay nada de malo en ponernos a grabar ya nuestra música. «Seis» es preciosa, y me muero por escucharla con mi voz.
—Yo también tengo muchas ganas —suspira, sentándose junto a su amiga—. En menuda locura nos metimos, ¿eh?
—Oh, no te quejes, que sé que te encanta el caos. —Le pega un codazo, se miran y se echan a reír—. Estoy muy contenta de estar haciendo esto, y que seamos nosotras tres. Ainhoa va a ser una gran sorpresa.
—A mí no me sorprende, es la puta hostia desde el primer día.
Luz parece abrir la boca para comentar algo, pero un torbellino rubio entra en la sala, tira su bolso a la mesa y se zambulle en el sofá como si nunca hubiera visto uno, haciendo que la castaña tenga que apartar las piernas, justo a tiempo.
ESTÁS LEYENDO
El latido de una melodía - Luznhoa
FanfictionADAPTACIÓN FANFIC MÍO Todo el mundo recuerda los meses que precedieron al hiatus de Triple melodía: los escándalos, la información a medias, la reconciliación del grupo y la gira de verano. Dijeron que iban a descansar, y eso hicieron. En parte...
