14. Ainhoa

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La canción compuesta al principio es Mil poses, de Sweet California

—El cumpleaños de Luz duró hasta que salió el sol, ¿no, amor? —Busca aprobación en la morena.

—Sí, pero tú te fuiste antes. —Pone una mueca.

—Pues estás a punto de saber por qué.

La Ainhoa de 2015 sale en cuanto tiene oportunidad del local, cogiendo una gran bocanada de aire. Todo ahí dentro se estaba volviendo demasiado agobiante, no podía más.

Y ahí, en plena calle, una melodía aparece en su mente, seguida de una letra que da vueltas con energía y que necesita encajar. Tras expulsar todo el aire, comienza a correr, repitiéndola en bucle.

Corre por las escaleras de su edificio, demasiado impaciente para esperar al ascensor. Abre la puerta tras varios intentos de meter la llave, provocados por el temblor de sus manos.

—Pero ¿tú vas borracha o qué te ha picado? —Aparece José Antonio por el pasillo, en camiseta y calzoncillos—. Por Dios, pensaba que iban a entrar a robar o algo.

—Calla, tengo que cantar esto al piano antes de que se me vaya de la cabeza.

El chico la observa con ojos entrecerrados. Se mueve de un lado a otro del piso, primero llevando los cascos, luego unos folios para apuntar la letra, pero acaba arrepintiéndose y volviendo para coger su querida libreta.

—Lo agotador que es vivir con una artista, de verdad —acaba por decir, volviendo a su habitación.

No le presta atención, no cuando sus dedos ya trabajan solos. Tiene que hacer varias pruebas hasta que su oído le indica que eso es lo que su mente estaba pensando. Cuerpo y pensamiento se ponen de acuerdo para crear a toda velocidad. Cuando cree tenerlo, repite una y otra vez, parando cada pocos segundos para reescribir en las partituras, con labios apretados.

Aún tarda bastante en ponerle letra, inspirada en sus últimas vivencias:

«Empezaré contándote el final. Tú y yo así de cerca y sin hablar. Jugaste al rojo y yo a ganar... y aquí estás».

Se apunta que eso lo cantará ella y su mente trabaja a contracorriente para poner en palabras todo lo que ha sentido, lo que querría que pasara y lo que ha pasado.

«Te quedas con lo mejor. Soy serie de HBO». Sonríe al recordar aquel día que la notó tan rara cuando estuvieron viendo una serie todas juntas.

«Que se me ve la intención. Puse el modo avión. Si quieres llego al final... que no me gusta esperar. No llamo para colgar».

Hace una pausa para apuntar a Luz como posible cantante de ese trozo, y va directa al estribillo, con el corazón bombeando con fuerza.

«Todo lo que tienes, lo quiero... Todo lo que quieres, lo tengo. Quiero revolverte la cama y que llegues tarde mañana». Traga saliva y asiente para sí misma.

Es una declaración de intenciones en toda regla. Seguramente se arrepienta por la mañana, pero ahora se siente invencible, y tiene que continuar. Su imaginación vuela con rapidez a lo que podría haber pasado sin ella, sin la dichosa Malena paseando por allí:

«Quise evitarlo, pero pasó: Tiraste mi ropa en mitad del salón. Y te besé y ahora no sé cómo voy a fingir cuando te vuelva a ver».

Eso es verdad. No tiene ni idea de cómo va a actuar la próxima vez que la vea, después de no dejar nada al azar con esta. De momento, ese trozo de la canción se lo deja a Menchu.

«Y es que fui a probar contigo lo más caro de la carta... No me pones fácil resolver el crucigrama... Y ahora nos están mirando. Tu novia te está llamando. Te escribo y me escapo luego... Ya sabes dónde te espero»

El latido de una melodía - LuznhoaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora