Tras haberse pasado horas desaparecida por la rabieta con Arturo, Ainhoa decide que todo el mundo ya ha tenido suficiente. Sus fans, su mejor amiga y su novia no merecen la incertidumbre de su desaparición sin avisar. Es más, Luz no ha dejado de llamarla y de mandarle mensajes.
Tampoco se detiene cuando publica la portada individual de la reedición, junto a las fechas que ya todo el mundo conoce. Lleva más de dos horas de retraso, pero no podría importarle menos. Está cansada, es como si una nube oscura se hubiera situado sobre ella y la siguiera allá donde vaya.
Entra en el piso despacio, sin saber muy bien qué puede encontrarse. Se quita las botas y las deja junto a los demás zapatos de calle, pone las llaves en la mesa junto a la entrada y, por último, se quita el abrigo con parsimonia. Todo por retrasar el instante en que sus ojos se encuentren.
Trufa aparece antes que Luz, saltando para ser mimada por su humana favorita. La coge en brazos y la acaricia mientras se acerca a su chica, que está en el sofá, de piernas cruzadas y mirada perdida. Besa su mejilla y comprueba que ha estado dibujando, aunque no parece ser nada demasiado elaborado.
—¿Qué ha pasado? —Y ahí está. La pregunta del millón—. ¿Dónde has estado desde que te fuiste?
—No me apetece hablar ahora —murmura y cambia de opinión. Prefiere irse a su habitación.
—¿Perdona? —La del flequillo empieza a seguirla—. Llevo toda la tarde preocupada por ti, llamándote, Menchu igual... y apareces con esta cara ¿y decides que no quieres hablar?
—Por si te interesa, ya he publicado mi foto con la promo. —Le enseña el tweet.
—Si te piensas que lo que más me importa en la foto vas mal —Avanza a zancadas hasta que está a su misma altura. La detiene antes de que llegue a tumbarse en el colchón y adopta el tono más dulce que puede—. Me preocupé mucho, amor, ¿puedes explicarme qué ha pasado?
Ainhoa suspira, bajando la mirada, antes de encogerse de hombros.
—¿Podemos dormir, por favor? Es tarde, estoy cansada... Mañana te lo contaré todo —promete.
Luz se muerde el labio, sabiendo que no puede hacer nada contra esa cara triste. Decide dejarlo estar, al menos unas horas.
Por la mañana, despiertan juntas, de lado para mirarse. Se ríen y, por un momento, se siente como siempre. Pero entonces Luz se sienta de rodillas en la cama y no tiene otra opción que abrirse:
—Lo de ayer, lo de desaparecer, no subir mi promo y volver loco a Arturo y a los de la discográfica... era una huelga personal. Estoy harta.
—¿Cómo que huelga? ¿Ha pasado algo?
«¿Te refieres a algo más de lo habitual?»
—Ayer me citaron, como te dije. Para resumir, no quieren interacciones personales por redes sociales. Entre nosotras.
—¿Estás de coña?, si parecía que lo habían aceptado...
Ainhoa casi se ríe, pero logra aguantar el tipo. En realidad, es bastante triste.
—Nunca quisieron que se supiera, no te debería sonar tan raro. Imagínate ahora que interactuamos como lo que somos: novias. Dicen que vamos a perder público, los homófobos no nos darán oportunidad y esas mierdas.
—Los únicos homófobos son ellos —gruñe la castaña—. La mayor parte del fandom es del colectivo y, si no lo son, nos apoyan mucho. No entiendo qué pretenden con esto, los fans se van a rayar.
—Parece que han leído alguna crítica de que usamos la carpeta para promoción y tal... y después del beso que nos damos en el videoclip...
—Oh... —Aprieta los dientes.
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El latido de una melodía - Luznhoa
FanfictionADAPTACIÓN FANFIC MÍO Todo el mundo recuerda los meses que precedieron al hiatus de Triple melodía: los escándalos, la información a medias, la reconciliación del grupo y la gira de verano. Dijeron que iban a descansar, y eso hicieron. En parte...
