La canción del capítulo, entre otras, es Tu mitad de la cama, de Sweet California
—Como nunca deshice del todo mis maletas, no me costó demasiado volver a mudarme, pero esta vez al piso de Menchu. Bueno, me costó, pero porque me era muy cómodo dormir con Ainhoa y, aunque parezca que no, José Antonio era muy majo conmigo, para lo rata que estaba siendo.
—No estabas siendo rata, solo no querías volver al piso donde te habían puesto los cuernos... —intercede Ainhoa, que apenas se ha movido de su posición.
—¡Oye! —Se sonroja—. ¿Vas a estar aquí escuchando todo lo que tengo que decir?
—Tengo que vigilarte. —Se cruza de brazos—. Estás a punto de llegar a nuestro primer beso y a ver qué dices, señorita.
—A lo mejor te toca a ti. He leído el guion y no está muy claro.
—No creo que lo tenga claro ni la guionista —comenta la directora, que les ha apartado la mirada para apuntar algo en el fragmento diecinueve—. Ella cogió las pautas que le dijisteis antes de empezar y mareó un poco la perdiz. En fin, puede contarlo la que quiera, pero vamos, que nos retrasamos.
La morena asiente y suspira.
—Pues como iba diciendo, me mudé con Menchu ya en abril de 2016. La propietaria del piso no quería animales, así que, después de muchas vueltas entre mi antiguo piso y el de Ainhoa, Coco tuvo que volver a mi pueblo. —Pone un puchero—. Pero que nadie se asuste, que está bien, y sigue viva, viejita pero viva, y preciosa. Además, cuando estuvimos de retiro me la llevé a la casa de campo y se lleva genial con Trufa.
—¿Volvisteis a saber de vuestros exs?
—No puedo hablar por Menchu, pero la siguiente vez que recibí un mensaje de Malena fue cuando salió el segundo disco y escuchó POR... No se lo tomó muy bien, pero que se joda, que esta guerra la empezó ella.
—Pues bien dicho. —Revisa el guion—. ¿Nos cuentas entonces a partir de abril?
—Sí. —Asiente amplio—. Siguiendo la estela de «Lo malo», sacamos el videoclip de «Santería» nada más empezar mayo. A finales de ese mes, fueron los premios a los que estábamos nominadas, en Madrid, así que acudimos...
Ainhoa, en 2016, entra en el camerino con el cartel del nombre del grupo. Ni rastro de Luz, pero Menchu se termina de maquillar frente al espejo, poniendo caras raras.
Suspira al comprobar su vestuario: un traje negro con rayas rosas.
—No me puedo creer que nos hayan conjuntado a las tres.
Menchu alza las cejas, observándola a través del espejo.
—A mí me parece que es muy mono. Es nuestro estilo, a pesar de todo.
—Tú y yo sí. —Se compara con ella: lleva un vestido negro con tirantes y lunares rosados—. Pero no veo a Luz llevando el lazo ese. Le van a hacer un millón de memes.
—Dile que me lo cambie, a mí me hace gracia.
—Por favor —irrumpe la entonces castaña con el lazo en las manos. Su vestido es parecido al de Ainhoa, pero negro al completo. El toque rosado debería darlo el dichoso lazo—. Si fuera una tira, lo aceptaría, pero ¿qué es esta mierda?
—La ratita presumida. —Menchu le pellizca la nariz—. Es muy gracioso.
—Ni puta gracia —farfulla—. ¿Cómo se supone que voy a cantar y bailar con este lazo que es más grande que mi culo atado a la cintura?
—Quítatelo para eso, así no molesta.
—Ni se te ocurra. —Se paralizan por un instante al escuchar a Arturo. Con el teléfono en la oreja, entra en la sala—. El lazo se queda, Luz, es el toque distintivo que necesitamos.
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El latido de una melodía - Luznhoa
FanfictionADAPTACIÓN FANFIC MÍO Todo el mundo recuerda los meses que precedieron al hiatus de Triple melodía: los escándalos, la información a medias, la reconciliación del grupo y la gira de verano. Dijeron que iban a descansar, y eso hicieron. En parte...
