Si hay un lugar por donde empezar a explicar lo que sucedió, es en la sala de reuniones más grande que jamás han visto. La mesa es enorme, llena de sillas, pero ellos solo utilizan las centrales.
Con ellos se refiere a todos los directores de la discográfica, Miguel Ángel incluido, y a Fina junto a sus representadas al otro lado de la mesa.
Con la piel pálida, intentan procesar las palabras que acaban de salir de la boca del director más mayor.
—No estamos seguros de que podáis recibir beneficios de toda la música que habéis sacado hasta ahora, incluido «Caminando juntas».
Se hace el silencio en la sala de reuniones. Bocas abiertas, ceños fruncidos, las tres intentando entender qué significa eso.
—¿Perdón? —Menchu habla primero, ante la incapacidad de hablar de sus amigas.
—No es muy difícil de entender. Los sacasteis bajo su sello, por tanto, gran parte de los derechos van a ellos. Otra va para los productores y compositores, pero aun así...
—¡Yo soy compositora! —Ainhoa reacciona rápido—. He compuesto la mayor parte de nuestra discografía, ya sea yo sola o acompañada de ellas, o de algún productor.
—Lo sabemos, ahí iba nuestro pero —interviene Miguel Ángel—. Si quieren, pueden bloquearos para que no cobréis nada, o algo peor, que no podáis usarlas.
—¿Cómo no vamos a poder usarlas? ¿En nuestros conciertos? —El hombre asiente despacio—. Una polla van a impedirme cantar mis canciones en mis conciertos.
—Tía, habla bien. —Luz le pega un codazo.
Miguel Ángel suspira.
—Sabemos que es muy difícil, pero la realidad es que les pertenecen. Las registran ellos, aunque lleven tu nombre, así que... solo podemos esperar.
Ainhoa pestañea.
—¿Esperar a qué? ¿A que las tengan guardaditas llevándose las regalías de algo que hemos conseguido nosotras?
—Lo que quiere decir —Fina alza la voz para que ella la baje y la deje hablar— es que podríamos reunirnos con ellos, ver si podemos llegar a un acuerdo. Por la pre-reunión que he tenido con ellos, os puedo asegurar que podríamos ofrecer un precio por vuestra música, para que salgan con nuestro sello de nuevo o, al menos, para que tengáis poder sobre vuestros tres discos.
—¿Y de qué precio estaríamos hablando?
—Primero tendremos una reunión —aclara un director—. Si todo sale bien, conseguiremos algo. No solo queremos usar dinero, también toda la información que podría acabar con ellos.
No saben si deberían preguntar, pero suena bien. Todo suena bien mientras mantengan su música.
Pasa el cumpleaños de Ainhoa con el agobio por las posibilidades pendiendo sobre sus cabezas. Ninguna se puede quitar de la cabeza que lo podrían perder todo, cinco años de música a la mierda porque alguien haya decidido joderlas.
Claro, eso tiene el nombre de Arturo escrito por todas partes. La humillación de lo sucedido en el directo debe haber sido demasiada.
—¿Crees que tenemos posibilidades? —pregunta Ainhoa cuando Luz las deja solas—. Ya sabes, de recuperar nuestra música.
La malagueña se lo piensa un instante, pues tampoco está dispuesta a decir algo solo por quedar bien y dejar tranquila a su amiga.
—Creo que no podemos estar seguras de nada hasta que haya reunión. Los empresarios pueden sorprendernos y volver con una solución.
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El latido de una melodía - Luznhoa
FanfictionADAPTACIÓN FANFIC MÍO Todo el mundo recuerda los meses que precedieron al hiatus de Triple melodía: los escándalos, la información a medias, la reconciliación del grupo y la gira de verano. Dijeron que iban a descansar, y eso hicieron. En parte...
