34. Luz

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La canción del capítulo es Solas tú y yo, de Marina

—En principio no hay tanto que contar del siguiente mes y medio. —Luz se encoge de hombros—. Todo junio y julio se basaron en la gira, y la confirmación de la gira por Latam.

» Pero, si tengo que destacar algo de ese mes de junio, fue cuando, pocos días antes de mi cumpleaños, decidimos componer algo que no diera lugar a dudas en cuanto al género. Por primera vez, no queríamos preocuparnos por ponerlo todo en masculino, y así surgió una de nuestras canciones más especiales.

Todo comienza un día después del concierto de Bilbao, cuando todavía quedan seis días para el cumpleaños de Luz. Están de vuelta en casa, han sacado a pasear a Trufa, que se queda con José Antonio cuando no pueden encargarse de ella; y al fin están metidas en la cama. Sin embargo, no tienen la intención de dormir, sino que se acarician despacio mientras comentan los últimos acontecimientos de la gira.

—¿Qué me vas a regalar este año por mi cumple? —susurra con tono meloso, mientras su mano se pasea por el contorno de su novia, que la mira de lado.

—¿Este año? Uf, aún no lo tengo claro.

—Pues ve pensándolo, señorita.

—En realidad había pensado en escribirte una canción, pero hasta hace poco estaba sin inspiración —musita contra sus labios. El aliento de la pelirroja sobre ella la activa, acercando sus cuerpos todavía más.

—¿Y ahora estás inspirada?

Ainhoa cambia de postura, apoyando el codo en el colchón y la cabeza sobre su mano. Su sonrisa es tan felina que se la comería a besos.

—Puede que un poquito —susurra—, pero se me ha ocurrido una idea mejor que componerte la canción: que lo hagamos tú y yo juntas.

—¿Tú y yo?

—Sí, claro, no sería la primera vez, ¿no?

—Sé que no, pero... —se muerde el labio— ¿tienes alguna idea? Normalmente ya partimos de alguna idea, así que...

—Algo se me ocurre. —Vuelve a cambiar de postura, pero esta vez para sentarse sobre los muslos de la castaña, que se apoya en sus codos para no quedar acostada—. Estamos solas... tú y yo... y veo que hace demasiado que no componemos algo como «Me sobra el cuerpo».

—Oh. —Es el único sonido que se permite dejar escapar—. Esa la compusiste tú sola.

—Pero ahora somos dos.

—Y lo de "solas tú y yo" me gusta como punto de partida.

—Sí, ¿verdad? —Suelta una risita antes de atacar sus labios—. ¿Cómo de malo sería si la hiciéramos para chicas?

Se le encoge el pecho. Desde que salieron del armario de forma oficial con el concierto lo ha pensado mucho. Llevan años cantando en masculino, así que Menchu no debería tener problema si hubiera alguna canción escrita para una chica.

En realidad, según lo piensa, sabe que Menchu no sería el problema, sino Arturo. Dios, ha estado demasiado callado con ellas, cómo se nota que solo comparten cosas juntas cuando hay concierto. Han preferido no arriesgarse a cagarla hasta asegurarse de que todo está bien, así que no se arrepienten.

—Me encantaría escribir algo en femenino, Nhoa —susurra, levantando la cabeza lo suficiente para que sus labios se unan en un beso apasionado.

Si hay algo que ha aprendido sobre su novia desde que la conoce, es que no hay nada que ame más que crear música. Está por encima de su familia, de ella misma o de los conciertos. Cuando ella está frente al piano con su libreta abierta, todo fluye mucho mejor, el sol resplandece fuera y salen arcoíris sin ton ni son.

El latido de una melodía - LuznhoaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora