Cap 14

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Caleb

—Durmieron juntos.

—¿No esta en su habitación?

—No.

Adormilado escuché la voz de mi hermano y María en el pasillo.

—Era un poco obvio que no se iba a separar de ella, Tris.

—No es lo más propio.

—¿Cuándo los jóvenes hacen cosas propias cuando se trata de esto? Son tan imprudentes como para escaparse a ver al novio o a la novia, de romper reglas para estar con ellos, se olvidan de todo por un momento. No digo que esté bien que no te haya obedecido pero tampoco veo la razón para molestarse tanto, Tris, se está esforzando y lo hemos notado.

—Supongo que si.

—Y además, tú no eres el indicado para reclamar esto ¿O ya se te olvidó las veces que te escapaste y te escabulliste en mi casa?

—No cambies el tema.

Ambos soltaron una pequeña risa —No te enojes con él, me parece un lindo gesto que no la haya dejado sola, no estaba bien anoche. Y en cuanto a los cigarrillos, de seguro tiene alguna explicación mejor que la de "no son míos".

En verdad no eran míos ¿era tan difícil de creer?

—Ya hablaré con él más tarde sobre eso y si, no lo voy a matar...tú lo mimas más que yo.

—Es un encanto ¿me puedes culpar?

—Honestamente no...pero mira que si el perro ese está con ellos.

—¿Qué culpa tiene el perro?

—Sabes la alergia que me da, estoy seguro que está allá adentro.

—Ya, deja al perro y ayúdame con el desayuno mejor. Los chicos no deben tardar en despertar y enloquecerán al ver la nieve.

—Bien.

Amaba a María, siempre me salvaba del ogro aquel. Girando mi rostro encontré a Ellie aún dormida abrazada a mi torso, acaricié su cabello un momento, levantando un poco la cabeza para intentar ver por la ventana.

El árbol cubierto de nieve confirmó que era verdad, debía estar todo nevado allá afuera, amaba la nieve aunque después terminará con un resfriado por no arroparme bien.

Tomé el brazo de Ellie con cuidado, alejándolo de mi cuerpo con sigilo para no despertarla. Poniéndome de pie tomé las mantas arropándola de nuevo, la analicé por un segundo notando la tranquilidad con la que dormía, no dudaba que fuera uno de sus pasatiempos favoritos. Tomando mis zapatos salí de la habitación cerrando la puerta, me los puse al llegar a las escaleras y finalmente bajé estas.

—Buenos días.

—Buenos días, corazón.

Me acerqué a María saludándola con un abrazo recibiendo un beso de su parte, pasé a Tris a quien también analicé, no estaba molesto así que era una ventaja.

—Buenos días, mapache— correspondí su abrazo —¿Cómo durmieron?

—Bien...muy bien.

𝑫𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora