Cap 11

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Tristan

Todo iba bien, la cena iba muy bien, desde que los chicos se fueron comenzó una pequeña fiesta para nosotros, dos botellas de vino fueron el alma de la noche, o al menos parte de ella.

Una llamada interrumpió todo, llamaban del hospital para informarme que los chicos estaban ahí, al igual que todos los presentes salimos de la casa con rapidez, no habían dicho mucho, sólo que tuvieron un accidente.

Sentía mi corazón latir con rapidez, si algo llegaba a pasarle...no, ni siquiera iba a pensar en eso. Apenas crucé la puerta recorrí a cada una de las personas en busca de mi hermano, verlo sentado junto a Jeremy hizo que volviera a respirar. Sus ojos se llenaron de lágrimas apenas me enfocó, levantándose corrió a mi para darme un abrazo.

—Lo siento, Tris, lo siento mucho— pidió entre llanto, me preocupaba verlo de esta manera ¿qué pasó en realidad?

—Esta bien, mapache— busqué tranquilizarlo al corresponder el abrazo, pegándolo a mi cuerpo, dejándolo llorar. Llevaba una férula en su brazo. Alzando la mirada encontré a Matthew con un cabestrillo, a Ellie con un collarín y a Jeremy y a Owen con una venda en la cabeza. Me imagine lo peor en ese momento pero no vi al chofer en ningún lado...joder, esperaba que no le hubiera pasado nada malo —¿Qué pasó?— me separé tomando su rostro en busca de una explicación, sus ojos demostraban un arrepentimiento que me daba muchísima desconfianza —Caleb...—

—¿Señor Williams?

Giré mi cabeza encontrando a un oficial —¿Si?

—Acompáñeme un momento— pidió apuntando dos sillas vacías.

Dándole una última mirada a Caleb le pedí que se quedara con Ian, camine detrás del oficial hasta llegar a los asientos. Una vez en estos noté cómo suspiraba.

—Su hermano fue el causante del choque.

Con tan solo escuchar eso logró sacarme de mis sentidos ¿Caleb? ¿Mi Caleb? No...bueno, Caleb era algo impulsivo pero no sería capaz de hacer algo así.

—¿Mi hermano?

—Iba ebrio, realizamos un alcoholímetro y efectivamente bebió más de lo que debería. Una persona en ese estado de ebriedad tiene prohibido conducir.

Mis cejas se alzaron, me costaba escuchar aquello.

—Según los relatos de los chicos todo comenzó como una broma, broma que se salió de control y terminó en esto, el auto impactó contra un poste de luz, sin mencionar que causó disturbios por el exceso de velocidad. El mayor de los chicos intentó detenerlo pero sin darse cuenta hacía que su hermano acelerara. Afortunadamente ninguno terminó con una lesión más grave— sacó una libreta arrancando una hoja —Al ser menor de edad imagino que sabe que toda la indemnización cae sobre usted.

—Lo se...

—Es una multa, el auto irá al depósito y tendrá que pagar los daños del poste.

Observé la cantidad en el papel confirmando que no era algo bajo, pero prefería eso a que las cosas hubieran terminado de otra manera.

—Siento muchísimo lo que pasó, oficial, le juro que no volverá a ocurrir nada similar— doblé la hoja guardándola en el bolsillo interior del saco.

—Eso espero, señor Williams, o las cosas pueden acabar peor. Gracias por su tiempo y espero que los chicos se recuperen pronto.

—Gracias— estreché su mano poniéndome de pie, sostuve el puente de mi nariz cerrando mis ojos, tenía que tranquilizarme ¿Qué le pasó por la cabeza al hacer algo así? Estaba molesto, no, ni siquiera molesto. Estaba furioso.

𝑫𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora