Cap 30

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Caleb

La postura de papá era algo confusa, llevaba una expresión seria que pasó a ser una sonrisa cuando Ellie se acercó a abrazarlo. A mí no me había dado ninguna desde que llegamos, aunque tampoco la merecía al ser honestos.

Intercambié una mirada con él, una que no duró nada ya que se alejó al comenzar con el recorrido.

—Ya hablaré con él— la abuela sobó mi espalda —Alcánzalos.

—Gracias, abuela— dejé un besito en su mejilla obedeciéndola.

Tomé la mano de Ellie al llegar junto a ellos, charlaban tranquilamente aunque no se animaron en integrarme, bueno, papá. Ellie sí soltaba comentarios o preguntas hacia mí.

—Está es tu habitación— paró en el pasillo —La de Caleb es la de enfrente y la mía la tienes al lado— apuntó las puertas pasando a abrir la suya. Si necesitas algo solo pídelo ¿Vale?

—Muchas gracias, Tristan.

Papá le dio una sonrisa curveada quedándose en el pasillo, Ellie bajó una mano a mi cintura dando un pequeño empujón para que me acercara a él, tanto ella como yo sabíamos que debía tener una conversación con él pero a decir verdad me intimidaba un poco.

—¿Ellie?— la voz de Cele interrumpió el momento —¿Interrumpo?

—Para nada— respondí dejándola pasar al moverme.

—Perfecto, se las robaré— entrelazó su brazo con el de mi novia —Iremos de compras— avisó a medida que se la llevaba dejándonos a solas.

Tomé aire girando a papá —¿Podemos hablar?— pregunté sigiloso.

—Tengo algo que hacer, Caleb— respondió cerrando la puerta, me rodeó para bajar las escaleras sin decir nada más, eso no era buena señal.

Me extrañaba que su sermón no comenzara, sobretodo su actitud tan calmada, en otro momento estuviera más que molesto.

Apreté los labios dirigiéndome al jardín, la tía Cecile charlaba con su esposo mientras que sus hijos jugaban cartas. Pasé al tío Xavier que se encontraba en la barra bebiendo un trago junto al abuelo, este último me hizo una seña para que los acompañara.

—Hola...— saludé al alcanzarlos.

—Hola, Cay— saludó el abuelo revolviendo mi cabello —Tengo una junta importante y no quiero dejar a tu tío solo ¿Qué dices de cubrirme?

—Por supuesto— sonreí un poco.

—Gracias, campeón— se levantó tomando rumbo a la casa, al parecer se la vivía en juntas.

—¿Qué tal las cosas con tu Julieta?— palmeó la silla a tu lado.

—Bien...Cele y ella fueron de compras.

—Me lo comentó— sonrió palmeando la silla a su lado —Aunque no te ves muy bien ¿Por qué llevas esa cara?

—Papá— suspiré sentándome —Metí la pata con él.

—Lo hiciste— asintió —¿Has intentado hablar con él?

—Si...pero lo evitó, no sé a dónde fue.

𝑫𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒄𝒆𝒓𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora