Capítulo I ¿Inicio de una rivalidad?

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Otra vez Morgen salvaba el día, su impresiónate magia de luz era aclamada por quien llegaba a conocerlo, era el claro ejemplo a seguir, el orgullo de su familia, el
Faust con el futuro más brillante.
En esta ocasión, una niña estaba a punto de ser atacada por jabalí salvaje que había ingresado en el pueblo por un error de algún cazador inexperto. Pero justo antes de ser atacada, Morgen, quien apenas tenía nueve años de edad y ni siquiera poseía un grimorio, se lanzó sobre la niña y extendiendo su mano hacia la bestia
desplazó su maná creando una enorme cantidad de luz, cegando así al animal y salvando a la niña de un espantoso final. Los cazadores se llevaron el jabalí, mientras el pueblo alababa la gran hazaña que Morgen había conseguido realizar.
—¿Quién como el pequeño Morgen? —murmuraban entre elogios las mujeres—
—¡Ese niño proveerá un futuro lleno de logros para el reino! —Decían con orgullo algunos hombres—.

Era clara la reputación de Morgen Faust, quien sin demasiado esfuerzo y gracias a su bondad e increíble poder mágico se había ganado el corazón y la buena voluntad de quien lo conocía.
Pero no todas las frutas en la cesta están sanas, o al menos eso murmuraban en el pueblo, pues en la casa noble Faust, había dos herederos. Morgen tenía un hermano gemelo, con el cual solo compartía sangre y un enorme parecido físico.
En todo lo demás eran completos polos opuestos. Su hermano, Nacht Faust, pese a su corta edad, tenía una actitud bastante apática y desinteresada, a eso sumándosele su magia de sombras, totalmente opuesta a la de su hermano, su magia era considerada repugnante para los demás. Pero él únicamente sentía que
estaba viviendo a la sombra de su hermano, tal como se veía reflejado en su magia.
La luz de la gloria reflejada en Morgen y Nacht en su sombra. Este hecho le molestaba demasiado, su orgullo no le permitía ver más allá de sí.
Desde muy pequeño vivió siendo la oveja negra de su familia. Así que decidió que si nadie lo entendía ni apreciaba, haría lo que quisiera, dándole así al mundo una
verdadera razón para odiarlo…

Ese día, Nacht estaba observando la hazaña de su hermano en medio de la
multitud, sentía un poco de celos, pero decidió mejor marcharse. Dándole la espalda a ese mundo absurdo de prejuicios.
Mientras se disponía a abandonar la plaza, vio a lo lejos una niña plebeya, quizá de su edad, pensó en ignorarla, pero sintió un poder mágico oscuro en ella, similar al suyo. Decidió acercarse sigilosamente a ver que tramaba.
Se acercó a una distancia considerable, permaneciendo oculto en todo momento.
No era mas que una chiquilla pobre, aprovechándose de la conmoción en la plaza para robarse las manzanas de un puesto, esto gracias a que el dueño se distrajo alabando al niño salvador del día. A Nacht le dio curiosidad lo que la niña estaba haciendo, pero aumentó más cuando por fin vio cual era su poder mágico, una magia considerada aún mas repulsiva que la suya. Magia de sangre.
A simple vista no parecía nada especial, una niña de unos nueve años, cabello rizado y mal peinado, corto y en marañas; ropa desgastada; piel pálida y cuerpo muy delgado. No le costó mucho intuir que vivía quizá en la calle y pasaba hambre casi todo el tiempo.
Sin embargo, notó que pese a ser una pequeña, tenía buen control de su habilidad, pues creando unos hilos de sangre logró sacar algunas manzanas del puesto para luego marcharse. Quizá Nacht debió hacer lo mismo, sin embargo, decidió hacer algo completamente distinto.
—¿Acaso no sabes que robar es un delito? —Le reclamó posicionándose frente a ella impidiéndole el paso—
La niña simplemente se limitó a mirarlo con desdén mientras trataba de evadirlo.
—¿Qué pasa, plebeya? ¿No te avergüenza ser una vil ladrona? —Su arrogancia era mucha para su edad, pero después de todo era de la nobleza—.
—¿Qué hay de ti? ¿No te avergüenza que tu hermano sea mejor que tú en todo? —Habló por fin en un tono seco y distante—.

El pequeño arrogante sintió su orgullo herido, nadie nunca le había dicho eso directamente y sin rodeos. Sintiéndose sumamentdesprestigiado y molesto, se abalanzó sobre ella con la intención de hacerle pagar su ofensa. No obstante, su contraparte movió un poco sus manos, haciendo que los hilos que antes le sirvieron para conseguir alimento, ahora atraparan a Nacht dejándolo casi inmóvil.
—No creas que porque soy una niña plebeya voy a dejar que un noble arrogante venga a joderme la existencia. —Apretó mas los hilos en Nacht mientras lo miraba con una mirada vacía—.
Mas la niña no contaba con la astucia de Nacht, quién decidió devolverle el favor desplazando su magia y atrapando su sombra, haciéndola quedar atrapada en su hechizo, enredando la sombra en su cuello y extremidades.
—Será mejor que te rindas a menos que quieras morir. —Dijo mientras apretaba más su cuello—
—Pues moriremos los dos… —Pronunció apenas por la presión en su cuello y fortificó mas su hechizo dejando a Nacht en su misma situación—
Parecía que los dos niños se iban a matar entre sí, hasta que se escuchó la voz de alguien más interfiriendo.
—Nacht ¿Qué estás haciendo? —Dijo su hermano, Morgen detrás de él—
La aparición de Morgen lo tomó por sorpresa, deshaciendo casi de inmediato el pequeño pero peligroso hechizo. Cayó al piso pues al parecer la niña había deshecho el suyo también. Morgen se acercó a la niña inmediatamente para ver si
estaba bien.
—¿Te hiciste daño? ¿Estás bien? —Preguntó amablemente—
La pequeña solo asintió, aún tenia marcas al igual que Nacht.
—Mira, mi nombre es… —Ella lo interrumpió—.
—Morgen Faust, eres de la nobleza al igual que ese de ahí —lo señaló sin más—.

—Si, estás en lo correcto. —sonrió— Te pido una disculpa en nombre de mi
hermano, ahm… —esperó a que le dijera su nombre—.
—Deirieri. —dijo mientras recogía las manzanas del piso y las ponía en una
pequeña bolsa—.
Nacht solo se limitaba a observar con desdén aquella escena, su hermano, como siempre metido en el papel de ángel guardián de los inocentes. La actitud de Deirieri, pese a la amabilidad de Morgen, no le permitía entablar una conversación, así que solo se marchó. A Nacht, pese a todo lo ocurrido, le seguía dando curiosidad esa niña, por eso cuando su hermano le sugirió disculparse, lo tomó como excusa para seguirla. Caminó un buen rato hasta que la vio detenerse en lo que parecía ser
callejón sin salida; pudo notar que, en la pared de aquel callejón, tocó tres veces y se abrió una puerta, decidido a ver que hacía una niña tan pequeña ahí, la siguió usando un poco de su magia para camuflarse en las sombras, después de todo estaba atardeciendo, poco faltaba para que cayera la noche.
Entró al lugar y vio que había una cantidad considerable de puestos, donde vendían desde golosinas hasta artefactos mágicos impresionantes. Pero decidió concentrarse en Deirieri, buscándola con la mirada, vio que se acercaba a un establecimiento muy alejado.
—¿Vivirá en este lugar? —dijo para si mismo y se escondió tras unos barriles para ver que sucedía—
Deirieri sacó la bolsa de manzanas que había robado hace un rato y llamó al dueño del establecimiento.
—Señor Ford, he vuelto. —Habló con un tono de voz que denotaba cierto temor—
—¿Y a mi que me importa? Dame ya lo que trajiste —se escuchó la voz de un hombre adulto de mal humor—
—Es todo lo que pude conseguir hoy y… —Ella aún seguía extendiendo la bolsa de manzanas cuando la interrumpió con una fuerte cachetada—.

—¿¡Unas estúpidas manzanas!? —dijo con un tono de voz demasiado alto mientras veía la bolsa de manzanas la cual estaba humedecida por la sangre del anterior hechizo de Deirieri— ¡Que asco me das! ¡Tú y tu repulsiva magia de sangre! ¿¡De qué demonios sirve que tengas esa gran cantidad de poder mágico si tienes un tipo de magia tan asquerosa!
Nacht miraba todo esto desde su escondite, podía observar como las demás personas veían aquello y solo murmuraban sobre lo repulsiva de su magia y no hacían nada por ayudar, por un momento se vio reflejado en Deirieri. Se quedó un momento inmóvil hasta que vio como aquel hombre la volvió a golpear haciéndola caer al piso mientras le gritaba mas cosas horribles. Pero decidió actuar cuando lo vio tomar un látigo dispuesto a azotarla. Usó su magia de sombras para hacerlo
caer, sin embargo, no contaba con que al caer se rompería el cuello y moriría.
Deirieri apreció la escena incrédula, para luego escuchar el sonido de unas cuantas bolsas con monedas caer junto a ella acarreadas por una sombra.
Pudo ver a penas la silueta de un niño y supo de inmediato de quién se trataba, Nacht era demasiado orgulloso como para disculparse directamente, así que pensó en hacerlo ayudándole con ese tipo y dándole el dinero que el hombre guardaba.
Casi de inmediato, Nacht desapareció, dejando a Deirieri con lo que para ella
significaba una deuda que no quería deberle a alguien como él.

Nacht Faust - Entre Sangre y Sombras (Black Clover) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora