Capítulo XX - Hermanos Vermillion

372 47 2
                                        

Mi corazón estaba acelerado, mi respiración entrecortada, mis emociones vueltas locas. Habíamos llegado al mismo lugar de donde fui arrastrada por la señorita Mereoleona. Me encontraba justo en la entrada de la capital del reino. Quería correr y ver que había pasado en el reino... No, quizá solo quería ver a mis amigos, ver al señor Julius, ver a Yami, ver a...

No, no podía ir, la señorita Mereoleona me había dicho claramente que iríamos a su casa antes de hacer cualquier cosa, al parecer no había avisado que regresaba hasta ese mismo día. ¿Cómo lo hizo? Ni idea.
Pero en fin, ya era un poco tarde, quizá las 6:30 p.m. cuando llegamos a la capital; no nos distrajimos mucho en los alrededores, teníamos hambre y, en lo personal, aún sentía un poco de dolor por la paliza que me dió en la mañana, tenía sueño y quería dormir. Aunque no podía evitar sentirme algo incomoda, debía admitir que ir a pasar una noche con la familia de Mereoleona me ponía mal, tendría que ir al castillo de la capital, donde se encuentran las tres familias reales del Trébol: Los Vermillion, los Silva y los Kira. Y por supuesto, el Rey Mago.
Realmente me ponía nerviosa tener que mezclarme con la realeza, después de todo, soy una simple plebeya y tengo muy claro cómo tratan a los de mi clase los de la realeza.

Pero bueno, la señorita Mereoleona me lo ordenó y solo la iba a contradecir si estaba dispuesta a morir.

Cuando por fin llegamos, las personas nos miraban, asumo, son los sirvientes del castillo. Algunos con temor por Mereoleona y otros murmuraban sobre mi. A estas alturas ya no era ningún secreto que la hija mayor de la familia Vermillion se había marchado a vagar por todo el reino con una plebeya como pupila.
Pero no quería que mi tutora me viera mal, así que únicamente acerté en adoptar su misma actitud despreocupada, fingiendo que no estaba realmente incomoda ahí.

Entramos a lo que era su casa. Dios, nunca imaginé ver esto en persona, era una mansión enorme, con un gran jardín lleno de flores. No muy lejos de ahí se podía divisar la recidencia de los Silva, y en medio, claro, la de los Kira, la casa principal, hogar del rey del reino, lugar donde también vivía el rey Mago.
Traté de no parecer una plebeya curiosa, pero pues, es lo que soy ¿que puedo hacer?
Cuando entramos, vi que estaba un chico más o menos de mi edad, bastante parecido a la señorita Mereoleona. Supuse, sería su hermano Fuegoleon.

"Maldita sea... Seguro es un tipo arrogante y prepotente". Únicamente lo pensé, pero mi expresión era de notable preocupación.

Naturalmente se acercó a su hermana a saludarla. Entusiasmado, lo que se dice entusiasmado, pues no se veía, pero aún así la saludo amablemente. La señorita Mereoleona soltó uno de sus sarcasmos ácidos en contra de su hermano lo cual provocó que este se molestara con ella y empezarán a pelear. Que raros, menos mal yo no tengo hermanos.

Después de un momento bastante tenso e incomodo. El de cabellos naranja, miró atrás de su hermana, donde me encontraba yo, tiesa, solo observandolos.

Se quedó un momento con la boca un poco abierta mirándome, yo no sabía si hablar, moverme, respirar, existir...

-¿Qué pasa, te gusta mi aprendiz? -se burló Mereoleona-

-Hermana, cállate por favor -cerró los ojos con molestia, pero se le notaba algo avergonzado-

-Pues te la encargo, muero de hambre -se fue sabrá dios a donde-

¿Como se atrevía? Bueno, si, así era ella, pero ¿Por qué se va y me deja sola con su hermano que ni siquiera conozco en la entrada de esta enorme casa que me pone muy incomoda? Sin duda le gusta verme sufrir...

-Mucho gusto -llamó mi atención el chico- Mi nombre es Fuegoleon Vermillion.

-Mucho gusto... Ahm, mi nombre es Deirieri -tomó mi mano y la estrechó suavemente-

Nacht Faust - Entre Sangre y Sombras (Black Clover) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora