Capítulo XXXIV - El cumpleaños de los gemelos

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Hoy era un día especial, me levanté temprano para poder planear todo a detalle. Morgen la luz de mis ojos estaba cumpliendo años, y también Nacht.
A Bram claramente lo dejé fuera de esto pues él y Nacht no se soportan y no quería que se arruinara nada. En su lugar, trataría de convencer a Yami de alguna manera para que me ayudara.
Me levanté a eso de las 5a.m. y me dirigí a la habitación de Yami, corriendo el riesgo de que me decapitara.

Entré sigilosamente a su habitación, era un chiquero... Aunque yo tampoco puedo juzgarlo. Vi que estaba plácidamente dormido, era el momento de jugarse la vida... Pero era por los gemelos, así que no importaba si moría aquí, no caería en vano, bueno, quizá si, pero al menos sería por una buena causa.

—Yami... Yami... ¡SUKEHIRO! —Tal y como lo pensé, despertó agitando su espada por todas partes—

—¿¡QUÉ!? ¿¡QUIÉN SE MURIÓ!? —Me quedé parada frente a su cama con una sonrisa— Enana del demonio... ¿¡CÓMO SE TE OCURRE DESPERTARME A ESTA HORA!?

—Calma, vengo a negociar —Sonreí de la forma más dulce que se me fue posible, únicamente para molestarlo—

—Para eso está el resto del día —bostezó— Dejame en paz, no me interesan tus jueguitos.

—Ay, que pena... —suspiré— ¿Ahora... A quién le daré mi sueldo de tres meses? —se sentó rápidamente en la cama—

—Listo enana, cambié de opinión ¿Qué debo hacer a cambio del dinero? —Pero que hombre tan ambicioso—

—Por si lo olvidaste, hoy es el cumpleaños de Morgen y Nacht —puso una expresión de cansancio— Así que, aunque no participes en lo que pienso hacer, por lo menos quiero que los distraigas y los lleves a un lugar que te indicaré.

—Bien... Pero ¿Qué necesidad hay de qué me despiertes a esta hora? —bostezó—

—Para que así ya sepas que hacer —dije con una sonrisa en mi rostro— lo primero que debes hacer es distraerlos, llevalos por ahí, yo qué sé. Luego, a las 3 p.m. Llevalos a mi vieja casa, después de ahí haz lo que quieras.

—Las cosas que uno tiene que hacer para ganar un poco de dinero —suspiró—

—Listo, entonces nos vemos hasta entonces —se tiró en la cama y yo me fui—

Bueno, había hecho mi primera estafa. Con el sueldo que tenía guardado desde hace 3 meses, fui, acompañada de mi gato, a comprar los regalos. A Morgen ya sabia que darle, algo simple, pero lindo. En cambio a Nacht... No tengo idea de que darle. ¿Qué le regalas a un delincuente?

Quizá debería comprarle una camisa nueva, enseña mucho pecho para mi gusto ¿No le dará frío? Dios, ya empiezo a hablar como Yami...

Esta tarea se me está complicando, realmente no sé qué comprarle.

Camino por las calles de la capital, son ya las 6 de la mañana, apenas empiezan a abrir las tiendas lo que me da tiempo para pensar en algo.

Quizá... ¿Más tinte para el cabello? No, quizá negro le quedaría mejor... ¿¡Pero que estoy diciendo!?

Cuando por fin llegaron las 8 de la mañana, me resigné a comprar los regalos de Morgen y las demás cosas.
Nunca he sido buena regalando algo, no creo ser muy asertiva así que a Morgen le compré algo simple. Un peluche gigante ¿Qué más podría hacer? Compré un pastel y refrescos, también algunos bocadillos. Al diablo, le comprare un peluche también. Después de todo el verdadero regalo es algo que les hice con mis propias manos.

Cuando por fin llegó la hora indicada, me até el cabello y terminé de preparar todo. Pero nunca llegaban... Claro, eso me pasa por confiar en Yami.

Me senté en la playa y al final me dormí esperándolos...

Nacht Faust - Entre Sangre y Sombras (Black Clover) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora