Cuando el jefe lo llamo esa mañana realmente había esperado cualquier cosa, menos, lo que termino por contarle.
— He dado con la ubicación de Aiko.— le dijo apenas entro en su despacho, ignorando deliberadamente todos los vestidos que se encontraban regados por el suelo, y la pequeña rubia que se veía en el espejo.
— cuales son sus órdenes señor.— contestó bastante serio.
— Quiero que vayas a buscarla.— su conversación fue bastante vaga, sin mayores rodeos.
Y allí estaba frente a una cafetería en un pueblucho, ¿donde rayos encontraría a Dazai?, no podía negar esos cuatro años de búsqueda pero nunca imaginó que la chica se escondería en un lugar tan simple.
Había tenido un par de encuentros con su viejo guardespaldas Oda, que ahora trabajaba para la ADA y albergaba esa esperanza de que la chica trabajara con ellos también, pero al ver al mayor, con un chico de cabellos negro y un poder bestial, desistió de la idea.
No sabía que se encontraría, pero no era un maldito cobarde, así que tomo el casco de su motocicleta y abrió la puerta de vidrio, que con un campanado anuncio su llegada.
— Buenos días, bienvenido a Stray Dogs, donde acogemos a personas entre los versos de buenos autores y café.— presentó el Barista para luego voltear, solo para ver esos ojos castaños que a pesar de los años recordaba a la perfección, aunque ahora podía ver ambos; si prestaba atención tenía una pequeña cicatriz en el ojo derecho; el color chocolate más profundo y el único en el que deseaba sumergirse pero cayó en cuenta de algo.
Era un chico
Estaba vestido como chico.
Y él aún lo recordaba como la bella chica que había robado su corazón.
No sabía cómo sentirse y por la cara del otro sabía que estaban en la misma condición
— ¿Qué estás haciendo aquí?.— pregunto el castaño, tragando sus nervios y los ligeros temblores que empezaban aturdirlo.
— vine a llevarte a casa Aiko.— contestó el pelinaraja, sin dejar su estoico semblante.
— no sé de qué hablas, si no va ordenar nada le pido por favor que se retire del establecimiento.— el castaño tocó una campanilla para después ver como una chica pelinegra pasaba a buscar un pedido.
— No sabes cuánto tiempo te hemos estado buscando.
— ¿Quieres saber nuestros especiales del día?
— debemos hablar.
- Me he puesto a innovar y he aprendido a preparar un Frapucchino de chocolate y galletas, ¿Desea probarlo?.
— escúchame, te busque todos estos años.
— Le juro que esta delicioso, lo hice con un endulzante, ya sabes para las personas con diabetes como Keigo-Chan, es la señora de la floristería de enfrente, viene todas las tardes por los especiales.
— Desapareciste sin dejar rastro.
— No se de qué estás hablando.— Ya el castaño estaba arto pero supo disimularlo con una sonrisa.
— Por supuesto que sabes
— Señor, si no va a ordenar le pido que por favor se retire.— interrumpió la misma chica de antes. Gin pudo notar los nervios de su compañero, no podía permitirse un ataque de ansiedad ahora, el único que lograba calmarlo era Oda-San.
— No tienes que escucharme, ¡déjame hablar!.— casi grito el más bajo llamando la atención en la cafetería.
— ¡No tenemos nada de qué hablar!.— contestó en el mismo tono el castaño, dejando en alerta a los clientes.
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Mi Niña Amada
FanfictionAtrapado Solo Obligado Estaba perdido, sin sentir, sin dignidad, sin derecho a elegir Atrapado en un cuerpo que no le pertenecía, verse al espejo con los diferentes vestidos, maquillajes y lazos en su cabello castaño. Era irreal Extraño. ¿Pero que p...
