es tiempo de vivir

136 13 53
                                        

Oda no recordaba un día en que la casa estaba en completa calma, siempre habían ruidos, peleas, gritos o risas en ella y le gustaba, aunque le gustaba el silencio y había insonorizado su nuevo despacho (la vieja habitación de Gin y Akutagawa luego de que se mudarán y él decidiera retirarse) para tener más tranquilidad; no cambiaría esos días ruidosos por nada. Pero parecía que este día era el caos más grande.

— ¡Oda-San no encuentro mis zapatos!— Gritó Katsumi mientras bajaba las escaleras a la carrera y empezaba a buscar alrededor de la sala.

— Oda-San, ¿me ayuda a peinarme?— le pregunta Sakura que amaneció con un particular mal día de cabello.

— Shinji, ¿donde metiste los bentos?— pregunto a gritos Yū desde la cocina, buscando en los gabinetes para empacar sus almuerzos.— ¡Olvídalo, ya los encontré!

— ¡Están en el gabinete de arriba!.— apareció Shinji con el cepillo de dientes en la boca en la cima de las escaleras.

— ¡Dije que ya los encontré!.— gritó más fuerte Yū para que Shinji lo escuchará. Kyoka que estaba sentada en la encimera de la cocina se tapó ambos oídos ante el escándalo.

— Oda-San.— llamo Kosuke desde el sillón, estaba ayudando a Katsumi a encontrar su zapato, ya habían encontrado uno detrás de la mesa del televisor.— ¿pudo contactar con el maestro Dazai o Chuuya-San?

— ¿No faltarán verdad?.— dijo Sakura mientras Oda la ayudaba a peinarse.— no pueden faltar a la graduación.

Y sí era la graduación de preparatoria de los adolescentes de la casa Sakura, Shinji, Yū, Katsumi y Kosuke.

— hasta donde supe estaban tomando el vuelo en el aeropuerto de Tailandia, desde entonces no he recibido nada.— contestó Oda y un suspiro colectivo se escuchó en la casa. Llevaban aproximadamente cinco meses sin ver a Dazai y Chuuya puesto que ambos andaban visitando varias partes de Asia y aunque no lo admitieran, los chicos los extrañaban.

En ese momento se escuchó como la puerta se abría y seis pares de ojos vieron directamente a la puerta, esperando ver al castaño que los había criado y a su pareja. Vaya decepción cuando solo eran el resto de sus hermanos.

— ¿por qué las caras largas?.— pregunto Atsushi que entro detrás de los hermanos Akutagawa, llevaba varias bolsas que podrían deducir eran sobras de la cafetería.

Luego de enterarse de la trágica y misteriosa muerte de Mori en el hospital donde estaba recluido (las autoridades no habían dado detalles del suceso y todo se tiró debajo de la alfombra, obra de la ADA y sus contactos con la policía) Atsushi ya no tenía que preocuparse por ser buscada y tener que esconderse con Kyoka, empezó a trabajar en la cafetería con Dazai y cuando fue lo suficientemente competente se volvió la encargada en los tiempos en que Dazai no estaba en el país. Los clientes la amaban y era una aprendiz rápida.

Después de año y medio de vivir bajo el techo de Oda y Dazai quiso independizarse y con Akutagawa le compraron la pequeña casa de emergencia a Dazai y Oda, convirtiéndola en un casa al estilo de departamento tipo estudio que combinaba con ambos a la perfección.

Nunca dijeron que eran pareja pero al igual que Dazai y Chuuya no eran los más discretos según Oda.

— no sabemos si Dazai-san y Chuuya-san volverán.— respondió Katsumi, mientras buscada detrás de una cortina.— ¡oigan, lo encontré!.— gritó alzando el zapato que le faltaba, dejó ambos en la entrada para cuando tuvieran que irse.

— no se preocupen, estoy segura que llegarán pronto.— les ánimo Gin, entrando en la cocina para ayudar a Yū a guardar los bentos.

Gin se había mudado a la ciudad a un complejo de estudiantes, le quedaba más cerca de la universidad y de su trabajo de medio tiempo en una tienda de conveniencia mientras terminaba su carrera en medicina forense. Le había costado adaptarse a una nueva rutina, pero todos los fines de semana sin falta iba a quedarse en la casa.

Mi Niña Amada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora