misión suicida

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Oda, como siempre, debía mantener la cabeza fría ante situaciones de estrés en la casa, siempre había sido así desde que se mudaron, aunque tenía a Dazai, la mitad del tiempo era solo un niño más en los problemas y lo dejaba, porque sabía que él no había podido tener esas experiencias en la mafia, el era el adulto, era el responsable y como el adulto responsable de esa casa sabía que haría apenas viera al castaño.

Le jalará de la oreja apenas lo tenga en sus manos

¡Cómo se le ocurre irse así!, ¡sin ningún plan! Ese no era el Dazai que conocía, enserio el amor volvía tonta a la gente.

Corrige el amor volvía tonto a Chuuya y a Dazai.

Lo confirmo después de que tuvieran que amarrar al pelinaranja a la cama para que no saliera en una misión suicida hacia la sede de la mafia, igual no dio mucha pelea, estaba demasiado débil y al borde de la muerte. Cosa que también él tendría que arreglar.

¡Y es que ese era su plan! Dazai no dejo que se lo contará, hablo con Fukuzawa que hablo con Yosano, su compañera de trabajo, la doctora de la ADA; Oda no sabía porque no había reparado en ella desde el principio, ella podría curar a Chuuya con su extraño tratamiento, no sabía que hacía exactamente, había tenido la suerte de nunca acabar tan mal como para necesitarlo, pero sabía que lograría salvarlo. Ella al explicarle hoy la situación acepto ir a la casa mañana por la mañana.

Lo planes tendrían que ser adelantados.

— Akutagawa.— el joven lo miro directamente.— llama al jefe y dile de mi parte que los planes deben ser adelantados, que mandé a la Doc ahora.— el pelinegro asintió y rápido empezó a llamar.— Atsushi necesito que estés alerta y marques un perímetro de vigilancia, nada entra, nada sale a excepción de la gente de ADA que vendrá pronto.— Atsushi asintió y salió por la puerta trasera, un brillo lo siguió poco después. Se había transformado en tigre.— niños estamos en alerta máxima, recuerden los simulacros, preparen todas las mochilas y suministros y preparen tres mochilas extras, lo  más probable es que Atsushi, su amiga y Chuuya vengan con nosotros.— todos acataron las órdenes de inmediato, no mentirían al decir que habían sido entrenados para un momento como ese desde que tenían uso de razón, lo hicieron una vez cuando se mudaron aquí y sabían que en algún momento volvería a pasar, aunque rezaran todas las noches para que no sucediera.

Oda corrió por las escaleras seguido de Ango, directamente al ático en donde tenían a un duende moribundo intentando quitarse la cuerda que apresaba su brazo y lo ataba a la cama, Oda se sentía muy triste al ver lo débil que estaba el menor ahora.

— ¡Sueltenme! Debo ir por él.— les gruño exasperado, cuando Dazai salió de la habitación luego de su beso y después escucho el motor de su motocicleta estuvo mucho tiempo gritando su nombre, no había nadie en la casa en ese momento, Akutagawa (que era el único que podría estar allí porque estaba en relativo reposo) se había ido con Atsushi al supermercado, ambos no se despegaban de un perímetro de dos metros como máximo, si no estuviera tan alterado indagará más en el tema, pero no podía dejar de pensar en Dazai; había intentado levantarse, fallando entrepitosamente, lo más lejos que pudo llegar fue a las escaleras del segundo piso dónde lo encontraron los chicos después, se sentía débil, con respiración acompasada, sentía que cada vez menos aire entraba en sus pulmones y era horrible.

— mírate, ¿Enserio crees que lo salvarás así?.— burló Oda, estaba bastante estresado

— Siento que no me queda mucho tiempo.— dijo con la verdad el enfermo.— si puedo usar al menos una última vez mi poder para salvarlo y traerlo de vuelta quiero hacerlo.— Oda sabía que era sincero, el chico desde el principio había sido sincero con sus pensamientos y sentimientos para con Dazai luego de que se reencontraron y era doloroso ver el anhelo y el dolor en los ojos azules del menor por la falta de esperanza hacía su condición.

Mi Niña Amada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora