gracias Chuuya-san

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— Dazai.. Dazai mírame, tienes que mirarme. Tus pastillas.— Chuuya apenas culminó la llamada con Atsushi pudo ver el gran caos que había ocasionado con solo ver la mirada de lo niños.

Chuuya-san ¿Esta ocupado?

— ¿Qué sucede Atsushi? .— la chica se escuchaba bastante nerviosa.

— Paso algo en la última misión y no sé qué hacer.— ahora estaba a punto de llorar a través de la llamada.

Suéltalo

— Sabe que teníamos la misión contra los estado unidenses.— dio un murmullo de asentimiento, sabía de esa misión, era simple exploración.— no salió como debería, llegó un chico de la ADA, Akutagawa.

— ¿Akutagawa?.— al decir el nombre en voz alta siete pares de ojos fueron directamente a él y el secador, que no se había dado cuenta que estaba haciendo ruido de fondo, se detuvo, dando a entender que toda la atención de los habitantes de la casa estaba sobre él y su llamada.

— sí, nos terminamos enfrentando a un hombre llamado Nathaniel, letra escarlata, y Akutagawa termino muy mal herido, estamos en el hospital general de Yokohama justo ahora. Un tipo de la ADA que se presentó como Oda llegó hace poco. Ya le hice el reporte al jefe, pero Chuuya-san, no sé qué hacer.— Atsushi estaba desesperada, se sentía en su voz y Gin que se había acercado para escuchar, casi se cae hacia atrás, si no fuera por Shinji que la sostuvo.

—¿Qué sucedió? ¿Que le pasó a Akutagawa?.— pregunto Dazai leyendo el ambiente. Maldito demonio prodigio dijo Chuuya para sus adentros.

Atsushi cálmate, si la ADA ya está allí ellos sabrán que es lo mejor para su gente, tu mantente tranquilo y regresa a la sede.

— ¡No puedo!.— casi grito del otro lado, un paso más al borde de las lágrimas.— fue mi culpa que esté así, si no se hubiese interpuesto para protegerme no estuviera inconciente. Debo quedarme.— eso no era una pregunta para Chuuya.

— está bien.— se resigno, no podía dejar de mirar a Dazai  que no despegaba su mirada llena de pánico de la suya.— no fue tu culpa Atsushi si eso te hace sentir mejor, te daré una escusa con Anne-san, quedate el tiempo que quieras, solo reportar por cualquier eventualidad ¿Entendido?

Escucho un suspiro del otro lado, al parecer la chica pensaba que lo obligaría a dejar el hospital.— gracias Chuuya-san, debo irme llegó alguien más. Adiós.

—adios.— sin más tranco la llamada mirando los rostros expectantes, suspiro en sus adentros.— Akutagawa está en el hospital... Inconciente.— exhalaciones de miedo salieron de todos y Dazai pareció desfallecer en el sillón.

— ¿En que hospital?.— pregunto Gin.

— hospital general de Yokohama.— Gin no espero otra palabra y salió corriendo, apenas tomando su cartera y un abrigo.— ¡Espera!.— pero la exclamación no fue escuchada. Vio a los chicos.— ¡alguno vaya con ella!.— demandó y ni cortos ni perezosos Shinji y katsumi fueron tras Gin, tomando unas llaves del mesón junto a la puerta y cerrando de un portazo.

     Lo peor para Chuuya vino después. Dazai empezó a jalar su cabello apenas seco, soltando incoherencias sobre los niños en la mafia, sobre los niños muriendo por su culpa y demás cosas que Sakura le explicó eran sueños que lo agolpaban los primeros dos años que estuvieron en la casa. Chuuya tuvo que tomar sus muñecas con fuerza antes de que siguiera arrancándose mechones indiscriminadamente y ahora está allí, intentando llamar la atención del castaño que parece demasiado perdido en su propios delirios como para verlo.

Mi Niña Amada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora