peores miedos

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— ¿Chuuya?, ¿Chuuya? ¡Chuuya! ¡Esto no es gracioso chibi! ¡Despierta Chuuya!.— el castaño estaba alterado, Chuuya se desmayó en medio del techo, su posición era muy desfavorable y no podía levantarlo, estaba atrapado con el cuerpo de su ex compañero en el maldito techo. ¿No tenía un mejor lugar para desmayarse? Su mayor miedo fue el revisar su pulso y ver que se desplomaba de forma preocupante.

Necesitaba ayuda.

No había nadie en la casa, habían visto salir a Akutagawa con Atsushi apenas hace unos minutos, Oda estaba en una misión y los niños estaban en la escuela, necesitaba ayuda pronto, sus piernas quedaron atrapadas con el peso muerto del pelinaranja y estaba en una posición demasiado incómoda para levantarse, si soltaba y empujaba al pelinaranja era obvio que caería al suelo, era demasiado empinado.

Saco su celular como pudo del bolsillo de su falda para llamar a la única persona que podría ayudarlo en ese momento.

— Habla Ango.— contestaron del otro lado del teléfono.

—¡Ango!.— grito Dazai, desesperado.— estoy en el techo de la casa, Chuuya se desmayó de repente y no puedo levantarlo, su pulso está bajando muy rápido, no hay nadie en casa, ¡Ayuda por favor!.— "no puedo perderlo otra vez" las palabras no dichas estaban tacitas para Ango en ese punto y sin siquiera dudarlo contesto.

— voy para allá, llama a Akutagawa para que te ayude con Rashomon, yo llamaré a Oda.— detrás de la llamada se escuchaba como movían cosas y como tomaba las llaves y cerraba la puerta, eso logro calmar a Dazai solo un poco. Sin decir nada más colgó y llamo al siguiente número. Intento que su voz sonará calmada para no alterar a sus niños.

— Akutagawa.— llamó apenas fue contestada.

— Dazai-San.— confirmó el chico al otro lado de la línea.

— ven rápido, necesito ayuda urgente, estoy en el techo, Chuuya se desmayó y no puedo moverlo, no alteres a los demás.— intento que su voz reflejará la misma indiferencia de siempre, pero sentía que había fracasado miserablemente.

— enseguida Dazai-San.— y colgó

Dazai solo pudo acunar el rostro de Chuuya que estaba palido entre sus dedos, se veía delgado y frágil ¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Tan metido en sí mismo estaba que no se había dado cuenta que Chuuya se estaba consumiendo? ¿Acaso era su culpa que estuviera así? Sabía que era una mala idea volver a abrir las barreras hacia sí al pelinaranja, debió alejarlo y huir como tanto lo había planeado con Oda en esos cuatro años, pero fue egoísta, quiso esto, quiso unos momentos con el más pequeño, le enseño lo roto que estaba esperando que se alejara por su propia cuenta, no lo hizo y ahora la vida de Chuuya se estaba saliendo de sus propias manos.

— ¡Dazai-San!.— gritó Akutagawa desde la parte trasera de la casa, viendo directamente a ellos, rápidamente saco a Rashomon y envolvió con delicadeza a Chuuya y a Dazai por separado para llevarlos directamente al suelo.

— Gracias Ryo.— dijó con una media sonrisa el castaño mientras tomaba en brazo al más pequeño y corría en dirección a su propia habitación.— espera que llegue Ango y dile donde estoy.— le volvió a decir al chico que lo seguía de cerca.

No tuvo que esperar mucho tiempo, cuando la puerta de la trampilla se abrió mostrando al hombre de lentes, vestido de forma semi formal y con un gran maletín que soltó con fuerza encima de la cama.

Reviso rápidamente su pulso.— tiene el pulso acelerado.— Dazai se sorprendió.

— pero si hace un momento se estaba desplomando.

Ango no respondió, siguió revisando pulso, respiración y pupilas. Allí lo entendió.

— tiene una sobredosis.— colocó a Chuuya con cuidado en posición de recuperación, haciéndolo rodar sobre su lado izquierdo. Dobló la pierna hacia arriba para que la cadera y la rodilla estén en un ángulo recto. Suavemente, giró su cabeza hacia atrás, para mantener las vías respiratorias abiertas.— pásame la naloxona, lado derecho de mi maletín.— ni corto ni perezoso Dazai busco rápidamente el pequeño frasco y una aguja y se la paso a Ango, supliendo  en la tarea de mantener a Chuuya en aquella posición. Rápidamente Ango inyectó el medicamento en el pelinaranja y volvió a tomar su muñeca para revisar su pulso.

Mi Niña Amada Donde viven las historias. Descúbrelo ahora