Capitulo XIII

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Ya habían pasado un par de días desde que pasó el «incidente» en el castillo. Ya era veinte de junio, por lo que pude ver en Sugarcube Corner, y al parecer los ponys eran un poco más dóciles, pero seguíamos sin hablar. No sabía cuánto duraría eso, pero hoy era un día especial.

Me encontraba en la plaza del pueblo mirando el cartel donde se ponían las notas para las misiones.

... Y tenía una amarilla.

Una vista rara, tanto que me sorprendió verlo, y más el leer lo que era. Era un trabajo que duraba una semana, y la paga no era mala: un total de cuarenta bits, y si el trabajo era correcto, con los Bits que ya tenía, la renta no sería un problema, y tendría unos pocos días para descansar de Everfree.

Si todo terminaba bien, iría al lago. Solo lo había visto un par de veces, pero siempre estaba ocupado como para ir. Todavía era verano, así que ¿por qué no ir?

Miré un poco más la nota que tenía el trabajo. Había un nombre junto con el nombre del lugar. Al parecer un tal Big Mac hizo el anuncio del trabajo, y tenía que ir a un lugar llamado Sweet Apple Acres. No estaba tan lejos, era por el noroeste del pueblo. También tenía una sección que rivalizaba con Everfree si no mal recuerdo. Así que me encaminé a salir del pueblo para ir hacer el trabajo. Si estaba en mi tablón no debería haber mucho problema..., ¿cierto?

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El camino fue un poco largo, principalmente porque tenía que salir del pueblo, y porque era un par de horas antes del mediodía.

Vi la yegua naranja con el stetson, parecía discutir con un semental más alto. Era de un color rojo, parecía una pared de ladrillos por alguna razón. Vi a la yegua irse algo enojada, y el semental me vio a lo lejos, se acercó con lentitud porque parecía que también estaba lastimado, a juzgar por el vendaje que traía en su barril.

—Llegas temprano—.

Tenía una voz extraña a mi parecer, era como la de... ¿un cantante de jazz?

Sinceramente no sabía con qué relacionarla, creo que papá le decía voz de barítono o algo así.

—Vi el trabajo, y supongo que tengo que ayudar con la recolección—, dije mientras miraba los alrededores y más allá.

—Eyup—, asintió en confirmación, —pero tendrás que seguir una serie de reglas si quieres trabajar aquí—.

—Sí, me lo imaginaba—.

Pasaron unos segundos, parecía que el semental esperaba más de mi.

—Bien, lo primero será que recolectarás los árboles que están más al norte. Irás hasta las últimas filas y traerás las manzanas que recolectes de los árboles—. Me miró de arriba abajo con sus ojos. —Sígueme, te explicaré el resto de las reglas y la forma correcta para recolectar—. Y dicho eso, empezó a caminar hacia una fila de árboles que estaba cerca del granero.

Acercándose al árbol, señaló un punto en específico.

—Si quieres que todas las manzanas caigan, tendrás que golpear este lugar, un golpe es suficiente—. Y mientras decía eso último se dio la vuelta. «Un golpe a un manzano y caerá todo», sí, claro.

*Paf*.

Golpeó con solo una de sus pezuñas y todas las manzanas cayeron al suelo.

Vi al semental, también conocido como Big Mac, hacer una mueca.

—Con algo de práctica lograrás tirar todas las manzanas con un golpe—.

—Entiendo, pero dijiste reglas en plural—.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora