Capitulo LVIII

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Saliendo de Golden Oak, miré a un lateral de la puerta, ahí se encontraba mi carreta, acercándome a esta a pasos lentos, dejé a Twilight con suavidad encima de ella, mirando su cuerpo, las magulladuras y las marcas en su cuerpo eran más visibles para mí.

Dejé mi pezuña sobre la carreta mirando en silencio, ella respiraba, lo hacía... su pecho se movía de arriba a abajo, pero no se había despertado y dudo que lo hiciera en unas horas.

Apartando la mirada lentamente, miré al pueblo, había algunos ponys mirándome, algunos eran curiosos, otros simplemente parecían estar ahí, solo con los ojos sobre mí, y quería arremeter, quitarme las miradas de encima.

Fui delante de la carreta intentando ignorar al resto de ponys, pero sus miradas seguían carcomiéndome, y sentía cómo estas aumentaban cuanto más tiempo pasaba.

Pero no podía correr, ¿cómo hacerlo cuando ni siquiera pude cuidarla de... mí mismo?

Abroché el arnés y cerré mi ojo, llevándome una de mis medias a la cara para limpiarme el rostro, sentía las astillas pasar contra mis mejillas.

Deteniéndome, bajé el casco hasta el suelo, y sin alzar la mirada caminé hacia adelante, con rumbo al hospital.

Porque, ¿qué más podía hacer?

No ocultaré lo que hice por orgullo, eso no trae las vidas de vuelta, tampoco te alimenta.

Sentía más ojos, sentía cómo me juzgaban.

Quería gritar, quería golpearlos a todos, pero a cada segundo, la sonrisa de Twilight venía a mi mente, y luego su rostro pacífico y con una leve mueca, acostada entre estanterías rotas.

Cada impulso moría en mi cuerpo cuando recordaba lo que había hecho.

No... no sé cómo disculparme, tampoco sé qué hacer en estas situaciones. Nunca había entrado en pánico con alguien cerca, quizás Luna, pero eso fue más un colapso de mi parte que pánico.

Tampoco sabía que mi cuerno sacaba magia en ese arrebato, pues ¿qué otra explicación hay? Twilight juntó su cuerno con el mío, quizás alguna mierda de unicornios para calmar a su pareja, conectando sus cuernos y dándole su presencia al otro.

... no revisé su cuerno, podía verlo ahí. Pero si no recordaba mal, ella dijo que una rotura era absolutamente dolorosa.

Yo... es bueno que siga con ella ahora.

Levanté la vista lentamente, miré a un unicornio blanco, parpadeé lentamente mirándolo, era una de las amigas de Twilight, sus ojos estaban abiertos pero no dijo nada, ni siquiera vi que hiciera el teatro del que tanto escuchaba a veces, solo shock.

Y pasé de largo, caminando más y más, apenas viendo el hospital delante.

Miré hacia abajo de nuevo, miré mis pezuñas delanteras, temblaban... ¿por qué temblaban? Quizás sea por el hecho de que hice algo que la dañó, quizás por el hecho de que no aguanto realmente lo que está pasando... quizás el hecho de que estoy ignorando mi cuerpo y si está herido.

O solo es porque tengo miedo de que ella no despierte y cada paso que me acerco me obliga a enfrentar lo que pasó...

Todo es muy complicado.

Eh, incluso antes de darme cuenta, miré delante a unas puertas de cristal, unas que veía muy poco, unas que solo vi cuando Luna me trajo de nuevo, unas que vi cuando traje a Bic para que lo atendieran.

Desabrochando el arnés, me mordí el labio, me acerqué a Twilight y la miré, pasando alrededor del carro, pasé mi pezuña por encima para agarrarla, pero tarde fue mi comprensión para entender que no podía levantarla.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora