Capitulo L

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Riéndome, salté por la ventana mientras agarraba mi prótesis con mi lado izquierdo, saltando con mis pezuñas traseras creé plataformas telequinéticas, avanzando y alejándome del castillo.

Giré la cabeza para ver una cara enojada saliendo de la ventana, rompiendo el vidrio de esta con su retaguardia; agitó sus alas, acercándose rápidamente.

—Maldito bastardo—.

Reí con más fuerza, corrí con toda la velocidad que podía agarrar a tres pezuñas, podía escuchar las alas batir y acercarse con cada segundo.

Sabía que no usaría magia, Luna está cerca y ellas parecieron llegar a cierto acuerdo, no lo sé.

Sentí mi respiración empezar a pesarme un poco, fruncí el ceño y bajé la velocidad, escuchando las alas tras de mí; me detuve dando pasos más lentos y miré el reino de cristal un momento. Miré a un lado, escuchando la magia de Celestia mientras ella se detenía y se paraba cerca de mí.

—Porque... siempre tiene que haber destrucción tras de ustedes—.

Le di una mirada, aún estaba mucho más enojada de lo razonable, pero no estaba atacando. —Celestia... esa pregunta se la hace mi raza... pero solo puedo decirte, cuando alguien obtiene poder, se le subirá a la cabeza y querrá más poder...—

—Igual que tú—.

Me encogí de hombros, —no me interesa la política, así que puedes estar segura que no quiero un trono o algo—.

—Cómo confiar—.

Bajé suavemente sentándome, coloqué mi pezuña entre mis piernas, apoyándome sobre mi hombro.

—Los conozco... los conocí muchas veces, pero siempre quieren algo—. La escuché respirar, —qué es lo que quieres tú—.

Miré la ciudad, los ponys apagando las luces, quedando en una oscuridad bastante lenta.

—Tengo muchas cosas en mi poder. Si quieres algo te ofreceré un trato—.

—Aunque sea sorpresa, lo material realmente no me importa, Celestia... no quiero un reino, no quiero gobernar... no sé lo que quiero... pero sé que no es poder, sé que no quiero dañar a otros, solo quiero tener una vida sin problemas—.

—Y transformarte, eso te hubiera evitado estar en el mapa, podías haberte escondido de mí, de los guardias—.

Me levanté de mi hombro y moví la pezuña metálica. —Pude haber hecho muchas cosas... pude haber destruido muchas cosas o construido... pero no me importa este lugar o su gente, mientras pueda comer algo y tener una cama para descansar, estoy bien—.

Escuché el movimiento de sus cascos, sentí su magia vibrar más, vi nubes acercándose, viendo cómo se movía y se acostaba en una de ellas; estaba estirando las piernas.

—Aunque lo digas.... Aunque Luna me diga que tú no eres malo... todavía no puedo creerlo—.

—Porque es más fácil destruir que construir—.

La vi asentir suavemente, —quiero matarte y evitar que mi estudiante pase por lo que Luna y yo pasamos—.

—Eso es comprensible... y no seas duro con ella, no está preparada para lo que está enfrentando realmente—.

—Sí... escuché su conversación, desde que entró a tus aposentos—.

Reduciendo el hechizo de telequinesis debajo de mí, respiré suavemente, intentando mantener el control de mi magia. —Me di cuenta, ella no cerró la puerta y podía sentir la magia moverse un poco extraño—.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora