La cocina fue algo interesante, no la había tocado en mucho... mucho tiempo.
Desde... Bueno, me encanta cocinar. Pero dejé de hacerlo, no tenía ganas de cocinar, no tenía razón para hacerlo, las comidas instantáneas me llenaban lo suficiente.
Miré mi pezuña derecha, las grietas seguían ahí, los daños seguían ahí. Parpadeé, una mano callosa me devolvió la mirada; una mano blanca con cicatrices me devolvió la mirada. La giré, moví los dedos. Parpadeé, estaba viendo el dorso de mi pezuña.
Moví la cabeza y estaba en la cocina, sin manos humanas, sin pasado, solo unos vegetales salteando, y otros ahumándose, las manos mágicas se seguían moviendo por la cocina, apartando los cajones rotos y sacando un plato, yendo a lavar el polvo de el, como habían sido los anteriores.
Aún tengo que reparar esta casa, y hoy podría empezar... Hoy. Mi pezuña ya estaba bien, aunque tenía la cicatriz de la forma de la herradura. Bueno, ambas herraduras; en mi antebrazo y bíceps.
Aunque se habían camuflado bastante, eran bastante reconocibles al tacto.
Dejé eso y apagué la estufa, la agarré con mi pezuña derecha. Usé una mano mágica y una cuchara de madera, y lo coloqué en un plato, junto a uno de rodajas de manzanas y peras que había encontrado en el pueblo.
Se me quedaron mirando mucho cuando empecé a comprar vegetales y frutas. Yo también me encontré incómodo en esa situación, no hablaba con nadie y nadie quería hablarme.
Pero no fue duro solo para mí.
Me giré con los platos y caminé hacia mi comedor, la pequeña potra estaba ahí sentada en una silla demasiado grande para ella. Aunque los cojines de mi antiguo sofá la ayudaban mucho en su altura.
Su cara era triste, aunque menos temerosa después de la primera noche aquí.
Mis oídos se movieron ante los toques en la mesa, dos rápidos y uno suave, quizás dándome los buenos días. No puedo entenderla ahora, necesitaría más tiempo para empezar a comprender los toques.
Dejé los platos en la mesa frente a ella, y la vi hipnotizada mirando las manos mágicas. Todos se le quedaban mirando.
No importaba mucho. Me di la vuelta y fui por agua para ella, no tenía tiempo o azúcar para hacer un jugo, tampoco mucho efectivo, la granja no da demasiado al día.
Pero es suficiente para mantenerla.
Parpadeé un momento, viendo el vaso enfrente mía. Automatización... No puedo dejar que tome el control mucho tiempo...
Volví sobre mis pasos, y dejé el vaso en la mesa apenas entré.
Después de eso le di una mirada, viendo cómo metía el hocico en el plato, aunque vi que miraba las peras de forma extraña. «Son niños». Hay cosas que no les gustan.
Caminé hacia la sala, y le di una mirada. El polvo se estaba volviendo a acumular, y las cenizas de la chimenea ya necesitaban una limpieza. Así que hice que mi cuerno se encendiera, y de él, manos empezaron a salir. Miré diferentes objetos y empezaron a tomarlos y moverlos.
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Miré el árbol que tenía enfrente, caído y recién cortado. Más al fondo aún podía escuchar el sonido de los golpes. Había visto a un pony cortando árboles, y había varios marcados como para ser cortados, así que me alejé de su zona, me adentré en Everfree y corté un par de árboles.
Las ramas fueron molestas, y más cuando una me golpeó en la cara cuando cayó al suelo.
Moví mi nariz por el escozor que tenía, son órganos sensibles.
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Intenta tener una vida honesta.
FanfictionMi nombre es Orion soy un Changeling, no siempre lo fui antes era un humano, no recuerdo como llegué aqui, tampoco conosco este mundo, apareci en este mundo como la especie paracitaria y engañosa de este planeta, yo no quiero ser asi, asi que vivire...
