Capitulo XXX

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Antes de empezar, me gustaría que algunos de ustedes se pasaran por mi tablero de anuncios, hay un par de razones, pero principalmente explico porque me tardo, segundo, este capitulo no influirá a la trama en el corto plazo, pero si lo hará en algún futuro, si no les gusta leer esto bien pueden esperar al siguiente capitulo, si alguno de ustedes sabe escribir así, mándeme un DM y hablare del tema.



Tenía sueño, bastante sueño, pero hice caso a la orden que se me había dado. Giré mi cuerpo en la camilla y miré al techo. Sentí cómo mi polla se erguía hacia arriba como un maldito poste. Solo le faltaba brillar y tenía una farola... Oh, espera, si brillaba, solo, que muy bajo.

Además de eso escuché algunos jadeos, pero era como el mar, no entendía una mierda porque, mi cerebro decidió entrar en un coma junto a mis oídos.

Aunque mover el lugar donde va mi cabeza y espalda, para acomodarlos y que estén en una posición medio sentada medio acostada me dio una vista más clara.

Lotus o Aloe, no recuerdo cual era la azul, miraba atentamente mi falo congelada en su lugar, la otra rosada, miraba hacia un lado con un rubor en su rostro intentando ocultar algo, aunque el movimiento de su cola y el hecho de que estuviera alzada significaba varias cosas.

*Pulso*.

Maldita sea, estaba excitado también... ¿Sabes qué?, ¡a la mierda, que pase cualquier cosa en este momento! Que pase lo que tenga que pasar, y si termino la noche haciéndome una paja en mi cuarto que así sea.

Así que, por una vez, una vez más esta noche, intenté recobrar la conciencia completa de la situación, solo para darme cuenta como la rosa, que ahora recuerdo que era Aloe, estaba masajeándome el abdomen, lo cual debería ser doloroso, pero el sentimiento que exudaba daba algo de contramedida para el dolor...

... Santo cielo, ahora ser masoquista aquí no dolía, aunque eso le quita la gracia al masoquismo.

—Oh, por Celestia, ¿cuándo fue la última vez que te hiciste una Hoofficura?—.

Giré mi mirada, solo para ver a la azul. Lotus miraba la base de mis pezuñas.

—¿Qué es una, Hoofficura?—.

La vi girarse y abrir la boca con ¿incredulidad?, ya no lo sé. Los cascos de Aloe estaban haciendo maravillas en mi pecho.

Sentía los nudos de mis músculos volverse masilla, y no solo porque tenía un contacto más directo con ellos.

—No, Lotus. Ese servicio es aparte—.

Volví a la realidad y abrí mis ojos, apenas dándome cuenta que los había cerrado. Miré a Lotus, la cual tenía un balde en la boca con brochas, un cincel raro y otras herramientas que vagamente reconocí por la granja del abuelo... Oh, una Hoofficura es básicamente cortar la parte extra de los cascos, que naturalmente crecen y se gastan mientras más caminas.

Maldita sea, ahora estaba recordando toda la explicación que me había dado mi abuelo y por qué era importante hacerlo. Ahora, eso me recordó que a veces caminaba un poco extraño, pero eso se quitaba con uno o dos días de caminata. Ahora recuerdo por qué era.

Ahora que estaba pasando. Tuve que hacer una doble toma porque al parecer mis nervios decidieron que era hora de descansar y prácticamente mi cuerpo se volvió tan pesado que no tenía la fuerza para moverlo. Ahora apenas sentía el peso de las pezuñas de Aloe en mi pecho, ¿o eran hombros?... Creo que el sentido del tiempo se estaba distorsionando, veo como se mueven más rápido o más lento.

Creo que no había sido una buena idea venir aquí.

¿O había sido una muy buena idea?

Cualquiera de las dos podía ser la idea correcta, pero lo que importaba es que mi cuerpo había colapsado por todo el estrés acumulado. Esto era algo que me pasaría tarde o temprano. Bueno, más temprano que tarde... Casi no había tenido descanso los últimos días.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora