Capitulo LI

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Sentí algo moverse. Miré hacia abajo, viendo el pelaje morado y la melena más oscura, su cabeza estaba sobre mis muslos mirando más allá de mis piernas, sentía su melena en la quitina de mi abdomen.

Bajé mi muñón izquierdo y empecé a acariciar su cabeza.

No me gustas..., pero tu compañía es reconfortante, porque ya dejaste de juzgarme por lo que soy, y solo lo haces por quien soy realmente.

La sentí moverse más, acomodándose en mis muslos. Vi cómo coloca sus pezuñas levantándose un poco y pasando su cuerpo contra el mío. Sentí como caía de espaldas lentamente contra el costado de la cabina y como Twilight se acomodaba en mi pecho. Podía sentir su aliento a pocos centímetros de mi boca.

Parecía mover la boca diciendo algo, pero era un galimatías que no podía entender de ninguna forma. Ella se acomodó más, dejando sus pezuñas a los costados de mi barril en un abrazo suave, sus fosas nasales abriéndose olfateando con fuerza.

Suspiré lentamente intentando contenerlo. Miré más allá de su cuerno mirando la otra cabina. Ahí estaba Luna dormida, tenía vendas en su cuello y Celestia estaba frente a ella, mirando la ventana y el horizonte, su cuerno encendido, en magia dorada. Tuve que entrecerrar el ojo por la cantidad de líneas mágicas conectadas a su cuerno y el cómo se iluminaban.

Pero vi su ala moverse y sentí su ojo magenta sobre mi.

No dije nada, ella tampoco, pero podía ver su mirada bajar a su pequeña estudiante encima de mí.

Aún podía sentir mis mejillas rasposas por cómo ayer mis emociones explotaron.

Cerré los ojos y di una respiración más profunda, la sonrisa volvió a aparecer en mi visión. Lentamente, esta tomó forma a una cálida sonrisa, una que conocía perfectamente y nunca podría olvidar.

Abrí mi ojo lentamente, vi a Luna con la cabeza levantada y tambaleante.

No dijo nada, solo me miró y sonrió, luego se fue contra los cojines de la silla y siguió durmiendo como si no hubiera pasado nada. Regresé a ver a Celestia, esta tenía una mirada fija en mí, ahora mirándome realmente. Su cuerno se encendió, sentí algo en mi espalda. Luego de unos momentos, la bola metálica que estaba en mi espalda salió de los cojines y fue elevada mágicamente hacia Celestia.

Ella contempló la esfera por un tiempo, mirándola con detenimiento mientras su cuerno canalizaba más cosas que no podía entender realmente...

Je..., realmente no entiendo la magia. No sé cómo funcionan correctamente los hechizos, las runas, el hecho de cómo funciona correctamente un hechizo simple.

Solo soy un novato, eh... Podía sentir la sonrisa en mis labios. Pero aunque sea un novato, estoy compitiendo en una categoría de peso bastante alta.

Miré hacia abajo a mi cuerpo, miré la falta de extremidades y las heridas constantes.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora