En el momento en que la puerta se cerró, giré la cabeza y miré al techo del cuarto. Vislumbré algunas serpentinas bastante viejas que colgaban del techo. Inhalé todo el aire que pude, o que mis pulmones me permitían.
Las cuerdas se tensaron algo dolorosamente, acentuándome en el mismo lugar... Podía romper esta mierda, pero entonces cuál sería el punto de no hacerlo antes.
...
—Uff—.
«Cierto, estoy más solo que el pan simple». Sentí la sonrisa dibujarse en mi rostro. Una broma de mierda, pero al fin y al cabo correcta.
Bajé la cabeza y miré hacia la ventana. La noche no era muy distinta al resto. Claro, si ignoraba las pocas galaxias que se veían.
Al parecer a Luna le gustaron.
*Crac*.
Sentí mis orejas girar hacia atrás donde estaba el sonido, pronto pasos de pezuñas lo acompañaron.
Y cuando los pasos se escuchaban muy cerca, no tuve ni que girar la cabeza para ver a la yegua rosa, la cual... tenía unas medias que hacían resaltar ciertas partes de su cuerpo.
Eso le gustó a mis ojos por alguna razón, aunque tampoco es como si no viera su cara. Una media sonrisa y unos ojos algo afilados. Desenfoqué y enfoqué mi mirada, no perdí la pista de como solo estaba a unos pasos de mí, menos de un metro si tuviera que adivinar.
Caminó hacia el lado de la mesa, y subió sus patas delanteras. Recostó el estómago en ella y su cabeza sobre sus brazos, mirándome de perfil, solo dándome vista a su lado izquierdo. Su cola estaba algo más alzada de lo que la había visto en ella.
Solté el aliento y miré al techo por lo que creo que fueron unos segundos. No sentía que la sangre volviera a mi parte principal, es más, creo que más sangre estaba yendo a un lugar el cual no quiero mirar, además de sentirlo dar cierto grado de palpitaciones.
Eso cambió cuando sentí algo medio viscoso que rozaba la punta. Bajé la cabeza y mi cuello crujió, aunque muy bajo, por el movimiento. Más pronto que tarde ese dolor desapareció.
Observé que la punta de mi gallo había alcanzado la crema del pastel a medio comer. Sí, de lujo. Se hizo otras dos o tres pulgadas más grande..., ¿cuánto podría crecer esta cosa?
Girando los ojos, miré a la yegua, la cual tenía una mirada más fija en mis partes.
—El mal pony está amarrado a una silla indefenso. Oh, pobre de mí, ¿qué haré?, ¿quién me ayudara?—. Aunque dudaba que la yegua notara el tono tanto de diversión como sarcástico.
Para mi sorpresa, solo se limitó a sacar la lengua. Retrocedió y se bajó de la mesa, luego caminó hacia mí con caderas revoloteantes. Pasó a mi lado por las cuerdas, e hizo que su cola pasara por mi nariz, eso hizo que a mi cuerpo le diera un escalofrío y algo palpitara con más fuerza.
Creo que una vena de enojo se formó en mi bastón.
Parpadeé y miré a todo a mi alrededor, noté dos cosas. Uno, la yegua estaba cerca de mi oreja y la empezó a morder por alguna razón que desconozco; y dos, había unos ojos rosas rojizos en la ventana. La luna me ayudó a ver una melena de varios colores además de un pelaje azul.
«¿El fisgón volvió, eh?».
—¿Te alimentas de amor? ¿Cierto?—
Esa simple pregunta saltó alarmas en mi cuerpo, tanto como de un nerviosismo que quería crecer como en algo de rabia por saber lo vulnerable que estaba.
Ciertamente no soy alguien sumiso. Prefiero comandar y tener todo planeado en la palma de mi mano; lo cual me ha traído problemas, pero son detalles que no revelaré.
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Intenta tener una vida honesta.
FanficMi nombre es Orion soy un Changeling, no siempre lo fui antes era un humano, no recuerdo como llegué aqui, tampoco conosco este mundo, apareci en este mundo como la especie paracitaria y engañosa de este planeta, yo no quiero ser asi, asi que vivire...
