Parpadeé al escuchar a Spike decir mi nombre. Miré el muro que tenía delante unos segundos, pero no se había abierto una puerta.
Sentí algo en mi hombro agotarme y miré a un lado.
—Spike, ¿qué pasó?—.
—Dejaste de responder y ya tienes un buen rato de estar aquí abajo—.
—¿Qué? Pero se supone que abrí la puerta que debería estar de camino a...—.
Miré delante la puerta; estaba abierta, pero solo había un muro detrás de ella. Pero no tenía sentido, giré la cabeza mirando.
—¿Orion?—.
Lo miré unos momentos, viendo su esclerótica verde, y su pupila roja con una rasgadura como un gato, su cuerno imbuido en la magia prohibida. Su expresión cambió, se estaba riendo pero no había sonido.
Agarré a Spike y retrocedí unos pasos, pero incluso si lo estaba viendo sentí la presión del aire y un sonido atronador por todo el lugar.
Miré la figura levantada de Orion. Estaba caminando hacia los trozos de la pared que se estaba cayendo. Pasé rápidamente, viendo cómo empezaba a desmoronarse, y seguí la silueta morada que iluminaba su cuerno.
—¡Orion!—, grité con más fuerza su nombre, pero aun así no reaccionó. Sentí mi cuerpo erizarse, ví su mirada, me estaba viendo directamente... Pensé que ya lo había visto directamente.
Sentí mi cuerpo temblar, mi cola se recogió contra mi con fuerza, mi respiración empezó a volverse pesada. Luego miró hacia arriba, seguí su mirada viendo escaleras de caracol que subían hasta lo más alto.
—T-tenemos que subir—, jadeé levemente, pero porque tartamudeaba. Encendí mi cuerno intentado seguir su firma mágica, pero era difícil. —Agt—. Sentí algo envolverme. Miré hacia abajo, viendo una de sus pezuñas envolverme. —Eh, espe...—.
Sentí cómo él bajaba y de repente nos movimos hacia arriba a gran velocidad, podía sentir los impulsos de sus piernas con cada zancada y cada una me sacaba el aire. Sentía las garras de Spike aferrarse a mi pezuña, apenas aguantando la velocidad.
Sintiendo cómo la velocidad se reducía, di varias bocanadas de aire intentando recuperar el aliento. Sentí que la pezuña me dejaba y caía contra el suelo respirando agitadamente.
—¿Así planeas defender a tu reino?—.
Mi cuerpo empezó a temblar, lentamente miré hacia arriba. Estábamos en la cima, pero Orion me estaba mirando.
—Apenas eres capaz de aguantar eso. ¿Cómo planeas enfrentar a las calamidades en el futuro? ¿Cómo esperas que todo siga si eres tan malditamente débil?—.
Bajé la cabeza, negué. Me levanté aún temblando y lo miré a los ojos acercándome, aunque mis pezuñas no paraban de temblar.
—No tienes ningún derecho... de hablarme así—.
Podía sentir mi voz pequeña jadear con cada frase, pero intenté mantenerme firme ante su mirada. Lo ví girar la mirada por inercia seguí el movimiento
—El C-Corazón de Cristal—.
Sentí las lágrimas en mis ojos. Lo había logrado, iba a pasar la prueba. Di pasos hacia él para agarrarlo, pero algo se sintió mal. Bajé la mirada, viendo el suelo cambiar.
—¿Qué es lo que...? ¡Ah!—. Me alteré al ver cristales subir. Golpeé el Corazón con mi cabeza y lo perdí de vista. —No.. No, no. ¿Dónde está?—.
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Intenta tener una vida honesta.
FanfictionMi nombre es Orion soy un Changeling, no siempre lo fui antes era un humano, no recuerdo como llegué aqui, tampoco conosco este mundo, apareci en este mundo como la especie paracitaria y engañosa de este planeta, yo no quiero ser asi, asi que vivire...
