Capitulo XI

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—El sol debería salir en un rato más—. Miré fuera del Everfree un momento antes de entrar.

Más o menos faltaba una hora para que saliera el sol, así que no estaría dentro mucho tiempo. Ir de noche era mejor para algunas misiones.

Vislumbré la penumbra que era el bosque, siniestro como siempre. Podía llamarlo mi segundo hogar. Bueno, si estar al borde de la vida y la muerte constantes sea factible. Solo un poco.

Entré al bosque, tenía algunas cosas que encontrar, ya tenía un saco enrollado en mi abdomen, lo necesitare para acumular las piedra? o lo que sea que me mandó a buscar la misión.

Bueno, ¿a quién le importaba? Había trabajo que hacer.

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En el bosque por alguna extraña razón tenía una neblina azulada, raro. ¿Importaba? No, tal vez fuera porque la luna cambió, quizás un extraño fenómeno que ocurría cada tantos años, no sé la respuesta, no había vivido tanto tiempo en este mundo. Y la magia lo hace más extraño. Las leyes de la física eran ignoradas en gran parte, también lo es la inercia, pero ¿importaba? A mí sí.

Sacudí la cabeza, no debería estrujar mis sesos por un fenómeno que no conozco, estaba en la tierra mágica de... ¿Equestria? Sí, no estaba mal, así se debía llamar el país.

Bueno, todavía tenía camino por pasar.

...

Me detuve un momento de mi caminata. El arroyo que pasaba de vez en cuando en el bosque estaba turbulento. Raro, normalmente estaba con corrientes suaves.

Bueno, más arriba en el camino había un árbol caído, con suerte seguiría ahí.

Dicho y hecho, el árbol seguía en su lugar, aunque se veía inestable. Meh, había pasado por situaciones peores. Salté encima del árbol, perder el equilibrio se volvió un juego de suerte, y por alguna razón no caí al agua.

Je. ¿Por qué creía que esto sería peor a futuro? Nah, creo que ya estaba delirando de nuevo.

Me acerqué un poco a un árbol, iba a hacerle una marca por costumbre, pero vi que ya estaba marcado. Bueno, le di un cabezazo al árbol.

—Auch—.

Sí, tal vez el golpearme a mí mismo no fue la mejor idea, pero eso hizo que mis pensamientos se reenfocaran en el dolor; una medida propia para enfocarme en lo que hacía y no en cosas al azar en mi cabeza.

No era sano, pero funcionaba.

*Crac*.

Me escondí bajo un arbusto cercano lo más silenciosamente que pude. Algo no andaba bien, a esta hora no debería estar los depredadores despiertos, ya casi era el cambio de ciclo, ¿qué coño estaba deambulando ahora?

Y para mi sorpresa, una frondosa melena pasó cerca del arbusto, con pisadas fuertes pero silenciosas, una cola quitinosa que se balanceaba hacia arriba y hacia abajo, y lo que parecía una cojera en sus patas traseras. También se denotaba un olor fétido, como si hubiese algo pudriéndose o en estado de descomposición.

Espera, grande con melena y cola quitinosa... Me tienes que estar jodiendo.

Era la maldita mantícora que apuñalé en las pelotas. Ahora tenía más sentido el olor y la cojera, al parecer su herida no se había curado y ahora estaba infectada, o necrótica.

Ni idea.

Una voz habló en mi cabeza.

¿Y si matamos esa cosa?

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora