Capitulo XLVIII

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Me levanté de la cama. Estirando mis pezuñas traseras, respiré el aroma floral y marino cerca. Parpadeé, mirando los tapizados de estrellas.

Me levanté lentamente moviendo mis pezuñas, tropezando un poco con mi lado derecho. Moví mi brazo izquierdo, quitándome la suciedad de mi ojo.

Después de unos momentos, parpadeé y miró abajo. Dos pezuñas de plata me reflejaban la vista, tenían grabados con las Cutie Marks de Luna. Las moví un poco en especial la derecha, intentando acostumbrarme a mover la articulación del codo.

Aún era extraño, pero la magia hacía muchas cosas. Estaban conectados con algo en mi brazo, y según Luna, están hechos con una aleación resistente, pero había dicho algo más que, estaba preparando algo mejor, que esto era solo provisional.

Me encogí de hombros, me bajé de la cama, me coloqué unas medias en la parte delantera que tenían también grabados las Cutie de Luna, lo cual no era raro porque su habitación mayormente tenía eso. Puse mi peso en mi pezuña izquierda y me levanté manteniendo el equilibrio en ese lado. Respirando lento, mantuve la posición unos segundos antes de doblar el codo lentamente. Bajando y luego subiendo, sentía mis músculos arder y mis heridas doler un poco, pero ciertamente era mejor que antes.

Bajé mi otra pezuña, pero el desequilibrio fue momentáneo. Tener que aprender a cómo usar esta pezuña era raro; no sentía mi fuerza habitual, y poner magia en la plata es extraño, es como si no estuviera hecha para recibir magia, o mi magia al menos.

Bajé las piernas traseras y miré hacia arriba, miré a Luna alzando una ceja mirándome.

—Aún tienes que encontrar cómo cubrir tu parte posterior—.

—Tu cola no hace mucho para tapar la tuya—.

—En efecto—. La miré dejar una bandeja con su magia mientras se acercaba. —Pero mi cola al menos tapa las miradas indiscretas, cosa que tú no haces—.

—Puedo ser indiscreto, pero tengo un ojo para la vestimenta por culpa de mi madre. Perdóname por notar tu coño guiñando de vez en cuando—.

Miré a Luna sonrojarse levemente. —Un semental no debería estar viendo la parte trasera de una princesa—.

Abrí la boca para seguir, pero me quedé callado, me estaba pasando un poco con eso.

—De todas formas, he recibido noticias—.

Alcé una ceja mirándola, esperando que revelara la información. Ella se quedó callada lamiéndose los labios, estaba preocupada por algo, luego se acercó a la bandeja y empezó a comer una piña que estaba cortada. Parpadeé, pero también me senté en la silla viendo un té. Alcé mi ceja y me acerqué, dando un sorbo tentativo, estaba aún caliente, pero sabía bien.

Moví mi pezuña izquierda para agarrarlo. La taza se alzó levemente despues de un momento se resbaló hasta estar en el plato de nuevo; frunció el ceño.

Miré la pezuña de plata un rato, intenté mover mi T.K. más por el metal, pero a más de unos centímetros, este no llegaba a ningún lugar. Bajé la pezuña un momento, di otro sorbo acercándome a la taza.

—El Imperio de Cristal ha vuelto—. Alcé una ceja ante su revelación, ella tenía una expresión en el rostro mientras me veía. Di un trago y ella se apagó un poco. —Pensé que sería más impresionante—.

Parpadeé unos segundos, mirándola.

—Luna, no conozco el Imperio de Cristal... No conozco la historia de tu mundo. Cualquier cosa que digas es impresionante, pero a menos que sepa algo, no escupiré mi bebida—.

Intenta tener una vida honesta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora