Capítulo 49.

27K 1.5K 46
                                    

Jade

Siento algo expandirse en mi interior, creo que eso es el nudo, pero jamás pensé que iba a arder tanto. No duele, pero sí es muy incómodo. Rasguño el brazo de Kenzo, diciéndole que duele y me calma en el momento en que dice que está poniendo a sus cachorros en mi interior.

Mi loba ronronea y después de eso estoy en una neblina de sueño. Siento como pasea su nariz por mi cuello y se lo ofrezco para que me ponga su marca. Le ruego, porque mi instinto me pide tenerlo por completo.

Siento un placer inmenso cuando muerde, no puedo describirlo, pero es tanto, que jamás creí capaz de poder sentir algo así. Veo puntos blancos por el extásis, incluso tengo otro orgasmo y siento como me aferro a su nudo.

—¡Vamos a tener cachorros! — me dice Frodi con ternura.

Muchos.

Sollozo hasta quedarme dormida, sintiendo como Kenzo lame mi herida y toca mi cuerpo aún con él en mi interior.

No sé cuánto tiempo pasa, pero despierto al sentir como Kenzo se desliza fuera de mi interior. Gimo por el roce mientras besa mi cuello.

—Ya está, mi Luna. Vuelve a dormir, no quería despertarte.

—¿Qué hora es? — mi voz sale ronca por el sueño y los gritos que he dado. Por los Dioses, que vergüenza...

—Son las dos, cariño. Vamos a dormir.

Solo asiento y él me abraza fuerte hasta quedarnos dormidos.

A la mañana siguiente ya es jueves, solo queda un día para que intenten entrar y estoy muy nerviosa. Kenzo sigue dormido y veo que son las diez de la mañana. Me siento en la cama bostezando y se me corta al sentir una incomodidad ahí abajo.

Me levanto para ir al baño sintiendo dolor en mis piernas. Me ha roto la vagina, pienso y mi loba se ríe de mí, diciendo que es normal con tremenda cosa.

Eres una sucia, Afrodita.

Sucia te puso ayer. Diosa, ya quiero que mi lobo me monte.

Pero, ¿qué dices, loba descarada? — corto el link con ella. No quiero saber las cosas que quiere hacer con Sombra. Esta loba está loca.

En el baño me pongo frente al espejo de cuerpo completo y veo que en el interior de mis muslos hay sangre y algo blanco, casi transparente, seco. Debe ser la semilla de mi Alfa. Al levantar la vista, veo que se ha puesto a mi lado y miro su cuerpo. Su miembro tiene mi sangre al igual que su pubis.

—Solo es sangre, cariño. No a todas les pasa, pero no es nada malo — deja un beso en mi frente y sale del baño.

Lo veo quitar las sábanas, que también tienen manchas. Me lavo los dientes y me meto en la ducha. No deja de mirar su marca en mi cuello y cuando salimos me dice que me seque el cuerpo. Lo hago y lo miro con intriga cuando veo que coge mis cremas.

—Voy a hacer esto siempre, Jade, cada vez que te duches me llamas y lo hago por ti.

—Puedo hacerlo sola. Si estás en una reunión no puedo llamarte — le digo y se acerca a mi boca.

—Créeme que me importan una mierda las reuniones si tengo que venir por ti.

—Está bien, mi Alfa.

Comienza a pasar sus manos llenas de crema por mi cuerpo. Me besa al mismo tiempo que estruja mis nalgas y sigue con mis pechos. Dejo caer la cabeza hacia atrás al sentir el placer.

—Ayer me hiciste sentir muy bien. Fuiste paciente conmigo y te lo agradezco — sujeto su rostro y lo miro.

—Nadie debería forzar a otra persona, cariño. Sólo si son juegos de roles, donde los puedes detener, ¿lo entiendes?

—Sí, yo... — trago saliva intentando soltar lo que quiero decirle.

—¿Tú?

—Yo... te amo — deja la atención de mis pechos y sujeta mi rostro para mirarme con intensidad.

—Yo te amo mucho más, Jade. Siempre lo voy a hacer y después de mañana vamos a vivir sin preocupaciones — me besa de nuevo.

Mi loba salta de alegría mientras mi pecho se llena de tanto amor que siento que me va a explotar. Las mariposas de mi interior se vuelven locas. Estoy completamente enamorada de mi hombre y lo amo. Lo amo con todo mi ser y no me da miedo decirlo.

Saco un pantalón de chándal negro con una camiseta beige de manga larga cuando la crema se seca y me visto. Kenzo también se pone ropa deportiva, supongo que va al entrenamiento.

—Iré a ver como van los entrenamientos, cariño. Vuelvo antes del almuerzo — me alza, sujetando mis nalgas, para dejarme a su altura —. Te amo.

De verdad siento que me va a explotar el corazón.

—No tardes — susurro dejando besos pequeños en sus labios —. Te amo mucho más.

Me baja y jadeo cuando pasa los dedos por la marca. Eso se siente muy bien y el maldito sonríe de lado.

Bajamos al salón y vamos a la cocina, donde están Sinnia, nana y Antón. Se dan la vuelta y los tres sonríen como si supiesen algo que yo no.

—¿Qué ocurre?

—Buena noche, ¿no? — responde Sinnia.

Diosa, la marca. Me sonrojo sintiendo mis mejillas arder y desvío la mirada a Kenzo que tiene una sonrisa engreída. Le doy un codazo mirándolo mal, no disimula ni un poco.

—Pronto tendré nietos — canturrea Sinnia mientras se va al salón.

Nana me mira con ternura y se acerca a mí para unir nuestras frentes.

—Buenos días, mi dulce niña, ¿te encuentras bien?

—Buenos días, nana. Estoy bien — le digo bajito.

Asiente y sigue a Sinnia. Antón asiente con la cabeza hacia nosotros y sale al patio.

Kenzo y yo desayunamos frutas y crepes. Me encantan, podría comerlos a todas horas.

—Estaré con Antón. No tardaré mucho — deja un beso en mis labios antes de irse.

Me pongo al día con mis tareas y cuando termino me voy a la biblioteca a leer tranquila. Todos se han ido, estoy sola con las mujeres que trabajan aquí. Sinnia ha ido a por unos paquetes, nana supongo que a dar una vuelta, esa mujer no puede estarse quita un segundo. Y quedo yo, que parezco Rapunzel encerrada en su torre.

Puedo salir, pero no sé a dónde ir. Aleska está con mi hermano y Marie con Alex. Suelto un suspiro y me dejo caer en el sillón.

Mi LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora