Capítulo 56.

29K 1.7K 196
                                        

Kenzo

Estoy en mi despacho con Antón después de despedirme de Zack.

—¿Qué has hecho con Damon?

—Aún nada. Solo lo he utilizado para descargar mi ira. No quiero matarlo, quiero se quede ahí hasta que se pudra o se muera sólo.

Asiento con la cabeza. Lleva un día sin ir a su casa y aún no lo buscan, por lo tanto, mando a mis hombres para que hablen con su familia a contarles lo sucedido y que por órdenes mías, se queda en las mazmorras. No van a oponerse, ya que son mis reglas y se hace lo que diga.

Andreus llega con Alexander para seguir planeando. Pasan unas horas cuando de pronto, uno de mis hombres entra sin tocar. Es importante porque no se atreverían a hacer algo así.

—Alfa, están cerca — habla agitado y todos salimos corriendo.

Grito órdenes para que protegan a mi mujer y a la casa mientras subo a la habitación donde está con el mocoso y Sara.

Me despido de ella y voy a irme cuando el niño me detiene.

—¿Y yo? — dice sacando sus labios.

Lo miro con las cejas alzadas y las manos en mi cintura.

—Cuida bien a nuestra Luna, mocoso — dejo un beso en su frente y me voy.

Conduzco hasta la primera barrera, no miro nada, los coches se apartan para darme paso y llego en menos de media hora. Veo que se acercan más de doscientos lobos, pero hay uno en su forma humana. Ulrich Müller.

—Ulrich, viejo amigo — hablo tranquilo, ya que miedo no le tengo.

—Kenzo — dice sin más.

—¿A qué debo el placer de tu visita? — sonrío de brazos cruzados.

—Ya sabes a qué vengo. Dámela y nos iremos sin causar daño alguno.

Suelto una risa por lo imbécil que suena si piensa que viniendo con doscientos lobos va a conseguir a mi Luna.

—No sé si te has dado cuenta, amigo, pero somos más que los tuyos. Sin contar los que están en la segunda barrera y mucho antes de llegar al centro de la manada. No te voy a entregar a nadie, es mía y está marcada. Respeta nuestras leyes, no tienes que morir por esto.

Se ríe mirando a su hombres.

—Mis hombres son fuertes, Kenzo. Dame a la loba y me largo.

Mi paciencia está llegando a un límite y que la llame loba como si fuese una cualquiera, me está haciendo perder la poca cordura que tengo.

—No se va a poder, Ulrich. Es una pena que tengas que morir tan joven.

Es más de medio día. Mi gente ha dejado a sus hijos y familias para venir a luchar por nuestra manada. De aquí no sale nadie vivo.

Él le da paso a su lobo mientras yo me quedo en mi forma.

Déjame salir, basura humana — habla Sombra furioso por salir.

Paciencia.

Lobos contra lobos le dan paso a la contienda entre dos manadas enemigas. Mis hombres luchan y veo como el hijo de puta viene hacia mí a toda velocidad.

Sombra

Mi humano me da el control al fin.

Veo todo en cámara lenta y solo voy directo hacia el lobo sarnoso del imbécil ese. Muerdo su pata llevándome un trozo de carne en la boca y lo escupo.

Mi LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora