C'est fini.Había ganado la apuesta, me había acostado con Tom Kaulitz, mi profesor de alemán en la universidad.
Sentía muchas cosas en lo que mi respiración se calmaba y mi cuerpo se destensaba y relajaba.
Una de esas emociones era la euforia. Estaba hecho, lo había logrado de una vez por todas tras tanto desearlo. Su cuerpo yacía en la cama, tan relajado como el mío tras el devastador orgasmo al que habíamos llegado casi al unísono. Giré la cabeza para mirarle, examinando su perfil.
No había nada que cambiaría de él, todo se había convertido en mi obra de arte particular.
Por otra parte y de forma inconsciente, sentía un vacío inmenso y de origen desconocido. ¿Por qué cojones iba a sentirme así? No tenía sentido.
Pero realmente, nada de esto tenía sentido, empezando por la macabra apuesta de conseguir seducir a mi profesor.
Le examiné unos segundos más, siendo cada vez más más consciente de esa sensación tan negativa aflorando en mi.
—¿Por qué?—exclamó de repente, tapándose el rostro con las manos. Le miré confusa, con el ceño fruncido—¿Por qué tengo que caer en tus putos juegos?
El arrepentimiento en su voz.
Después de la subida del momento, la excitación y las ganas no solo mías, sino de ambos, venía la bajada. La mente fría y la razón.
—No tendría que haberte dicho que vinieras—continuó diciendo—Lo he jodido todo.
Me quedé muda, sin palabras.
Ahora ya no sentía esa euforia de antes.., solo quedaba el vacío. Pero seguía sin entender el por qué. No debería importarme, no debería sentirme de esta manera después de todo lo que le había perseguido para conseguir esto.
Se quitó las manos de la cara, quedando de cara al techo como hace unos minutos cuando estábamos en silencio, recuperándonos.
—Por favor, vete—dijo en un susurro—Vístete y vete.
Sus palabras eran regias y duras. Sin embargo y a pesar de las órdenes que me estaba dando, no quería irme. Mi cuerpo seguía tumbado junto al suyo y no moví ni un solo músculo.
—Esto ha sido un puto error—gruñó, elevando cada vez más su tono de voz—Como todas esas putas veces que..—ambos sabíamos a lo que se refería—Todas esas putas veces que me he dejado llevar por esto.
Por el deseo. Ni siquiera era capaz de decirlo.
De nuevo esa dualidad. El deseo y ganas que —yo bien sabía— que sentía por mí y ese arrepentimiento, esa rabia al verse en mi red de telaraña, atrapado y a mi merced.
—Ahora todo se irá a la mierda—su voz tembló. Mi corazón se hundió en un mar de pena al oírle, tan frágil—Todo; mi trabajo, mi matrimonio.., todo por lo que tanto he luchado.
Recordé entonces su vida pasada, lo que hacía antes de ser un profesor de universidad. Esa fama que tenía en la palma de la mano y rechazó por trabajar aquí, tener esta otra vida tan distinta.
—Tom, yo..—y me cortó.
—No quiero oír nada—exclamó, incorporándose en la cama y quedando sentado contra el cabecero y sin mirarme siquiera—Absolutamente nada. Esto no tendría que haber pasado.
Mi corazón se hundía cada vez más y más en ese mar.., ¿por qué? No es que hubiese algo más que puro deseo animal entre nosotros.., ¿no?
—Ahora vístete y por favor, te imploro que dejes de seguir con toda esta mierda—parpadeé varias veces, todavía impactada por la forma en la que nunca le había oído hablar—Porque no pienso convertirme en un desgraciado por esto. ¿Te das cuenta acaso de lo que podría pasarme? Claro que, yo soy el adulto y soy quien podría haberlo parado pero..
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PROFESSOR KAULITZ
Fanfiction-Eres tan solo mi alumna. Joder, Tara-maldijo Tom por lo bajo, abrazando mis caderas sobre su cuerpo. -¿Es eso lo que te repites por las noches para auto convencerte?-me burlé, acercándome peligrosamente a su cuello. Tara Johnson y Tom Kaulitz, pr...