-30-

1.4K 75 49
                                        










Varias semanas después, Tom y yo habíamos vuelto a la dinámica del principio. Exceptuando ciertos detalles.

Nos queríamos. Era oficial.

Pasaban los días y aún era incapaz de procesar que no solo me había enamorado de mi profesor, sino que él también se había enamorado de mí.

¿Quién lo iba a decir? Yo, que ni siquiera creía en el amor. En pasado. Creía. Porque ahora, sí que creo y de hecho, lo estoy viviendo.

Tumbada en mi cama y con The Weeknd sonando de fondo, cerré los ojos y esbocé una sonrisa. Por un momento, estaba disfrutando de mi felicidad sin pensar en lo que podría pasar. Las cartas de Dan. Heidi. Gala. Todo aquello no importaba ahora.

Porque estaba enamorada de Tom. Hasta la médula.

Y a pesar de que no me importaba aquello de llevarlo en secreto y verle únicamente en momentos clave, me apetecía poder experimentar lo que era estar con Tom en un sitio público sin tener miedo a que alguien nos viera. Algo imposible, lo sé. Sin embargo, no podía evitarlo.

De repente, mi teléfono vibró a mi lado y no pude evitar sonreír al leer el nombre en la pantalla.

"Estabas muy guapa hoy, Tara"

Era un mensaje simple, pero no bastaba mucho para que mi estómago diese vueltas de campana. Era el efecto que Tom tenía en mi.

Le quería. Lo he dicho ya, ¿Verdad?

"Quiero verte hoy :("

Esa fue mi respuesta. Llevábamos sin vernos un par de días. Ha estado liado y por desgracia, no hemos podido dedicarnos tiempo. Además, cada vez se me hacía más difícil aguantar sin verle. Aunque fuesen unos días.

"Nos vemos hoy. 1 am"

Eran apenas las ocho. Así que aún tenía horas para prepararme.

Me levanté de la cama y me dirigí a la ducha. Higiene como prioridad. Siempre. Enrollé mi pelo en una toalla cuando acabé y me dirigí a mi habitación de nuevo. Todo para encontrarme con una sorpresa.

—Cariño, Gala ha venido a verte—dijo mi madre con tono amable. Sabía que Gala y yo llevábamos un tiempo sin ser las mejores amigas y no han sido pocas las veces que me ha expresado la pena que siente, ya que es una amistad de muchísimos años y para ella, Gala es una hija más—Le he dejado pasar.

Ya. Me he dado cuenta. Por algo está de pie en mi habitación.

—Vale—respondí en un tono bajo, tratando de gestionar mis emociones.

Mi madre cerró la puerta tras ella y nos dejó a solas. El silencio estaba cargado, como el ambiente. Podías cortar la tensión con un cuchillo.

—¿Y bien?—dije, rompiendo el silencio tras varios minutos de contemplación.

—Llevamos mucho tiempo así—empezó a decir—Y te echo de menos. ¿Crees que me voy a olvidar de nuestra amistad de un plumazo?

—No—respondí secamente. Tajante—Pero, ¿Crees que es justo lo que hiciste? No creo que te importase nuestra amistad en ese momento.

Punto para mí.

—Nunca has dejado de importarme—exclamó, frunciendo las cejas. Podía ver su frustración en el reflejo de sus ojos—¿Puedes entender que estuviese dolida?

—Pudiste habérmelo dicho—exclamé yo de vuelta—Podrías haber evitado todo esto pero decidiste ser una inmadura. No puedo culparte por sentir cosas por mi, pero sí por cómo lo gestionas.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 27, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

PROFESSOR KAULITZ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora