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Mes y medio después.

—Sí, Greg—carcajeé en lo que caminaba ligera por las calles en dirección al centro comercial—Sé que me dijiste que querías regalarme algo por mi cumpleaños, pero no hace falta, de verdad.

Era enero y se notaba en el ambiente, ya no solo por el frío, sino por la cantidad de adornos navideños que habían adornado las calles y las tiendas por casi tres semanas.

Mi estación favorita, sin duda. Niños jugando, riendo, canciones típicas y chocolate caliente.., ¿Qué más se podía pedir?

No me jodas, ¿de verdad esperas que no te regale nada por tu cumpleaños? He estado ahorrando, como te dije, y pienso comprarte lo que quieras—exclamó Greg al otro lado de la línea—Te lo mereces, Tara.

Exacto, mi cumpleaños había sido hace poco, en diciembre. Veinte años.., aún no puedo creer que haya dejado atrás mi adolescencia y ahora sea una "joven adulta" como decía mi hermana.

Has pasado por mucha mierda estas navidades, creo que es más que motivo para compensarlo de alguna manera—añadió tras mi silencio.

Tragué saliva. Sí, habían sido unas navidades complejas gracias a todo lo que había pasado antes de que nos diesen las vacaciones.

Mi amistad con Gala estaba rota, muy rota. Tampoco habíamos vuelto a hablar después de la confesión en mi casa. Aunque sí podía notar sus miradas de vez en cuando en clase. Porque sí, había vuelto a clase —gracias al apoyo de Greg y su insistencia— y a pesar de que seguía siendo el tema de conversación favorito de los alumnos, me esforzaba al máximo en ignorarlos y pensar en otras cosas.

Como por ejemplo, Tom.

Mi vello se erizaba a sobre manera cada vez que le veía, lo cual era muy habitual porque seguía siendo mi profesor. Era difícil tratar de olvidarle teniéndole tan cerca cada día —incluyendo que también somos vecinos— pero a día de hoy puedo decir que ya no duele tanto. Algo que también ha ayudado es que teníamos vacaciones hasta febrero, por lo que tenía tiempo para no verle y rehacer mi vida con total calma.

Si antes dolía un diez, ahora es un siete. Vamos progresando y Greg me ha estado ayudando mucho a ello.

Después de aquel día en el cine, me he propuesto tomar cartas en el asunto y salir de ese pozo de tristeza en el que me estaba ahogando. Comenzamos a salir cada día —después de clase— a tomar algo o ver películas en su casa o en la mía. Nuestra amistad ahora había llegado a otro nivel, era como mi hermano.

Pero no podía evitar pensar que estaba tratando de llenar el vacío que Gala me había dejado con alguien más. Supongo que tampoco puedo ignorar del todo quién fue Gala para mí. Un mes y medio no sería suficiente. Mucho menos después de saber que tenía sentimientos por mi, lo cual me hacía sentir algo culpable a pesar de ser yo quien debe o no perdonarla.

—Gracias, en serio—sonreí como una niña pequeña ensimismada, agradecida de corazón por todo su apoyo—Pero que sepas que la próxima vez, pago yo los cafés.

Entré en el centro comercial y fui directa al ascensor. Debía ir a la planta tres, así que le di a la tecla correspondiente y quedé de espaldas a la puerta en lo que continuaba hablando con Greg.

—Llevas semanas hablándome del matcha pero no lo voy a probar. Tiene que saber a césped y no me creo que realmente le guste a la gente—exclamé con una ceja elevada. El ascensor subió hasta la siguiente planta y sentí las puertas abrirse a mis espaldas.

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⏰ Última actualización: 5 days ago ⏰

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